Soy un truhan, ¿soy un señor?

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Soy un truhan, ¿soy un señor?

Sí, hablamos de nuestro artista más internacional, Julio Iglesias. Con todas las presunciones de inocencia por delante. Vale, presunción de inocencia para el acusado, pero también presunción de veracidad para las denunciantes y para las periodistas que han publicado su trabajo diciendo que son datos contrastados. El caso ha sido documentado y se ha presentado la denuncia a la fiscalía. Veremos qué pasa.

Reflexiones al respecto:

Es que nos lo estaba contando él mismo desde el principio cuando decía ufano “me he acostado con dos mil mujeres" ¡Y se le aplaudía! ¿Qué clase de persona es quien presume de eso? ¿Qué eran las mujeres para él: presas a abatir, una muesca más en su pistola?

Tuvimos delante los hechos grabados en repetidas ocasiones y no lo vimos. Que hasta nos reíamos cuando acosaba, sobaba y besaba babosamente a las mujeres; que no tenía ningún reparo es hacerlo en los platós y en los escenarios; que cuando se le fotografió en la playa con las dos “mulatas” vimos lo cojitranco que andaba, pero no lo inadecuado de que le acompañaran dos jóvenes en biquini.

Ahora, tras la denuncia viene lo consabido, el desprestigio de ellas: que si son unas fulanas, que se acuerdan ahora de denunciar cuando esto sucedió hace ya cinco años, que si solo van a sacar dinero o a ganar fama... Y a continuación la reacción de tantos y tantas (muchísimas mujeres, lo cual me deja estupefacta): eso a mí no me habría pasado; en cuanto hubiera visto la primera señal lo habría denunciado; hay que tener más dignidad... O sea, que la culpa es de ellas. Qué fácil es decidir y juzgar desde la seguridad y la comodidad de nuestro sofá, bien comidos, bien resguardados, sabedores de nuestros derechos, indignándonos contra ellas en vez de contra el “presunto” delincuente.

Otra reflexión: que ser de derechas no implica defender a Julio Iglesias, que ser de izquierdas no significa ir en su contra. De lo que estamos hablando es de presuntos delitos de juzgado. Que da igual que sea este u otro señor poderoso, lo que se está denunciado según los escritos presentados es trata de seres humanos y abusos físicos y sexuales. Delitos que tienen que resolverse en un juzgado, atendiendo a los hechos y no a la fama, confiemos que de forma justa.

Por cierto, que Ana García Obregón tuvo la mala suerte de relacionarse con pederastas (Epstein), maltratadores (Lecquio) y con el “truhan” de Julio Iglesias. Ana, que hemos visto lo que te hizo en la tele. ¿Qué te pasa, Anita? ¿Cómo defiendes a todos estos?

Ay, Julito, que si resulta que eres un truhan, y no un señor sino un depredador, tendrás que rendir cuentas. Por lo pronto se acabó la ceguera y los malos hábitos de acosar a las mujeres con total impunidad. Ahora miramos con los ojos bien abiertos.

¡Que la vida no sigue igual! Afortunadamente. ¡Que a las mujeres se las respeta!

Dolores Lario

Soy un truhan, ¿soy un señor?, Foto 1
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