Murcia

Paso la palabra. Para meditar cada día: 16/12/2018

Paso la palabra. Para meditar cada da
Paso la palabra. Para meditar cada día: 16/12/2018
Por Jesús Aniorte

1. Preparacin

Seor, aqu estoy delante de ti. Aydame a tomar conciencia viva de que t ests conmigo siempre. Est donde est, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oracin me sea provechoso. Que vea claro qu quieres de m. Dame un corazn nuevo, que me gue por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Seor. Soy todo tuyo. Haz de m lo que t quieras. Amn.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Djate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexin te basta, qudate ah, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquellos das, Jacob llam a sus hijos y les dijo: "Reunos, que os voy a contar lo que os va a suceder en el futuro; agrupaos y escuchadme, hijos de Jacob, od a vuestro padre Israel: A ti, Jud, te alabarn tus hermanos, pondrs la mano sobre la cerviz de tus enemigos, se postrarn ante ti los hijos de tu padre. Jud es un len agazapado, has vuelto de hacer presa, hijo mo; se agacha y se tumba como len o como leona, quin se atreve a desafiarlo? No se apartar de Jud el cetro, ni el bastn de mando de entre sus rodillas, hasta que venga aquel a quien est reservado, y le rindan homenaje los pueblos." (Gnesis 49:2, 8-10)

En aquel tiempo, dijo Jess a los judos: "Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y l ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvis. Juan era la lmpara que arda y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de m: que el Padre me ha enviado." (Juan 5,33-36)

1. Cuando Jacob sinti su muerte cerca, llam a sus doce hijos a su lado para entregarles su testamento y contarles lo que les iba a suceder en el futuro: No se apartar de Jud el cetro, ni el bastn de mando de entre sus rodillas, hasta que venga aquel a quien est reservado, y le rindan homenaje los pueblos." En las palabras del anciano Jacob, la Iglesia ha escuchado siempre la promesa de Jess, el Mesas. En Adviento la liturgia nos recuerda esa promesa y nos anuncia la llegada de se que ha de venir. Estoy viviendo la esperanza gozosa de esa venida del Salvador prometido?

2. En el evangelio de hoy Jess recodaba a los judos, cmo Juan dio testimonio de l. Juan no era la Luz, no era ms una que lmpara que arda y brillaba y daba testimonio de la Luz, que era Jess. Poca luz era la de la lmpara. Y poco dur. Pero cumpli su misin: la llamada a la conversin que Juan proclam ilumin a algunos. Sin embargo, el verdadero aval de Jess no era el testimonio de Juan. A Jess quien le avalaba era el Padre. Son las obras que el Padre le ha permitido realizar. Ellas son las que avalan su mensaje. Jess ha venido a cumplir la voluntad del Padre, y la voluntad del Padre es, ante todo y sobre todo, una voluntad de amor: Dios que ama a todos sin distincin; Dios que quiere que todos se salven. Son las obras que estn brotando de sus manos: por donde pasa va arrancando de las garras del mal a los que en ellas estn atrapados, va liberando, salvando: cura, sana, perdona Va brotando a chorros la alegra de la salvacin de Dios! Y esas obras son las que le avalan, las que proclaman que Dios est con l y que Dios acta en l y por l. Que l es, a la vez, mensajero y presencia del Padre, y que sus obras manifiestan el amor de Dios.

3. Jess, siempre une a sus palabras la accin. Dice y hace. Proclama su mensaje: El Reino de Dios est en medio de vosotros, y muestra que las obras del Reinado de Dios, de la fuerza salvadora de Dios, estn ah, abrindose camino en el mundo. Eso es, Seor, lo que yo debera llegar a poder hacer: invitar, con humildad, a los que me rodean y me ven actuar a que miren mis obras y mi vida. Pero qu lejos estoy de poder decir con verdad: no os fiis de lo que yo os diga u otros puedan decir de m, para saber de parte de quin estoy, en quin creo, y a quien sirvo, qu busco, qu deseo, qu es lo que da sentido a mi vida Para saberlo, mirad simplemente cmo acto y vivo. Si as fuera, Seor, me llamara en verdad cristiano, discpulo tuyo, apstol tuyo. No basta que yo diga que lo soy, o que otros lo digan: han de proclamarlo mis obras, que no pueden ser sino las del Padre: amor, servicio, entrega, perdn, comprensin, acogida a todos sin distincin En definitiva, Seor, pasar haciendo el bien, como t.

3. Dilogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregntate qu te pide el Seor... Hblale como a un amigo. Pdele perdn, dale gracias. Escucha en tu corazn qu te dice el Seor. Pide que te ayude para poder llevar a la prctica los deseos que han surgido en tu corazn.

16/12/2018


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