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Paso la palabra. Para meditar cada día: 19/10/2021

Paso la palabra. Para meditar cada día
Paso la palabra. Para meditar cada día: 19/10/2021
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»  (Mateo 24, 42-51).

1 Muchas veces nos advierte el Señor en el evangelio que hemos de estar en vela, vigilantes,  porque no sabemos el día en que él vendrá. “Estar en vela” es estar  haciendo en cada momento lo que tenemos que hacer: vivir como hijos de Dios y como hermanos de los hombres, trabajando en la construcción del Reino de Dio, luchando por la justicia, por la paz y la vida. Sin esperar al último momento. “Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa” ¡Qué necedad la de ese dueño, si, sabiendo que el ladrón va a venir, se durmiera! Y ¡cuán necios nosotros si, sabiendo que el “último día” puede ser cualquiera, dejamos pasar los días sin ocuparnos en la tarea encomendada! Señor, despiértame. Que no sea tan necio como para pensar que ese día está lejos y ya tendré tiempo de hacer el bien, de orar, de romper con mi tibieza en la entrega…

2 Activos, pues,  realizando fielmente el servicio encargado por el Señor. Es lo que resalta Jesús con la parábola que propone: “¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?” El tal criado, cuando venga el amo, será dichoso y premiado, si está cumpliendo fielmente el encargo que le hicieron de cuidar a la servidumbre; pero, si, pensando que el amo tardará, en vez de cuidar a los siervos, se dedica a maltratarlos  y a despilfarrar en juergas y borracheras, al llegar su amo inesperadamente, lo castigará con severidad y lo mandará al lugar del llanto y el rechinar de dientes. Esto vale, en primer lugar, para los responsables de la comunidad, que deben cuidar de los fieles y servirlos; pero podemos aplicárnoslo todos, pues, cuando el Señor nos dijo: “amaos los unos a los otros…”, a cada uno nos encargó que cuidáramos de nuestros hermanos y los sirviéramos. Somos, pues, responsables los unos de los otros. Y seremos juzgados según hayamos cumplido ese encargo o no. San Antonio Abad decía que “la salvación del hombre depende del otro, es decir, de lo que hemos hecho para su bien.” Señor, que no me descuide. Que viva atendiendo a mis hermanos en todo lo que pueda. Así esperaré tu venida, no con angustia, sino con confianza y paz, porque, a pesar de mis pecados, sé que tu misericordia perdonará los fallos de los que han trabajado con interés y buena voluntad, y han hecho cuanto estaba en sus manos.

3 Cuando el Señor nos dice que hemos de estar preparados, no sólo hemos de entenderlo para su venida final, sino para todas sus venidas. Porque él está viniendo a nosotros constantemente. Toda nuestra vida está llena de visitas inesperadas del Señor, de momentos de gracia. Por eso hemos de estar siempre vigilantes, para acogerle en cada momento y abrir nuestro corazón a su gracia. Este será el modo más eficaz de preparar la venida última del Señor, cuando venga para acabar con la historia injusta de este mundo e inaugurar la etapa definitiva de unos cielos nuevos y una tierra nueva. El Cardenal Newman decía: “Debemos no sólo "creer", sino "vigilar"; no sólo "amar", sino "vigilar"; no sólo "obedecer", sino "vigilar"; vigilar ¿por qué? Por ese gran acontecimiento: la venida de Cristo…” Señor Jesús, gracias por esta palabra que hoy me has entregado. Que la guarde en mi corazón y la viva cada día.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

19/10/2021


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