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Paso la palabra. Para meditar cada día: 17/8/2022

Paso la palabra. Para meditar cada da
Paso la palabra. Para meditar cada día: 17/8/2022
Por Jesús Aniorte

1. Preparacin

Seor, aqu estoy delante de ti. Aydame a tomar conciencia viva de que t ests conmigo siempre. Est donde est, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oracin me sea provechoso. Que vea claro qu quieres de m. Dame un corazn nuevo, que me gue por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Seor. Soy todo tuyo. Haz de m lo que t quieras. Amn.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Djate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexin te basta, qudate ah, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, se acerc uno a Jess y le pregunt: -Maestro, qu tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? Jess le contest: - Por qu me preguntas qu es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. l le pregunt: -Cules? Jess le contest: -No matars, no cometers adulterio, no robars, no dars falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prjimo como a ti mismo. El muchacho le dijo: -Todo eso lo he cumplido. Qu me falta? Jess le contest: -Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres as tendrs un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo. Al or esto, el joven se fue triste, porque era rico. (Mateo 19, 16-22).

1. A Jess se le acerca uno que le pregunta: Maestro, qu tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? Jess le remite a lo que todo judo conoca, a los mandamientos: -No matars, no cometers adulterio, no robars, no dars falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prjimo como a ti mismo. Notemos que Jess nombra slo los mandamientos que hacen referencia al prjimo. Y es que la correcta relacin con Dios queda determinada por nuestra correcta relacin con el prjimo. Slo estaremos bien con Dios, si lo estamos con el prjimo. El que haba preguntado dice que eso lo cumple ya, y si hay algo ms que cumplir. Jess debi de mirarle con cario y le dijo: Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres as tendrs un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo Tal vez l esperaba que Jess le pidiera algunos ayunos o plegarias ms. Pero Jess se lo pide todo: que haga una opcin seria por los pobres y marginados y les entregue todo lo que tiene. El joven se sinti incapaz de llegar hasta ah, le pareci excesivo. Y la tristeza se apoder de su corazn, y se march, porque era rico. Observemos que fue el dinero la causa de su tristeza: la riqueza le impidi lograr su aspiracin de irse con Jess. Qu pena, Seor, entre el tesoro terreno sus riquezas- y el Tesoro del Reino, escogi sus riquezas!

2.Meditando este pasaje, sentimos pena de aquella persona, y hasta un cierto desprecio por su cobarda. Pero no olvidemos que el evangelio habla siempre de nosotros y a nosotros. Aquel joven somos nosotros. No hemos tenido momentos en los que, descontentos de la mediocridad de nuestra vida cristiana, hemos deseado darle al Seor algo ms? Y cuando el Seor nos ha pedido lo que al joven del evangelio de hoy: -Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres as tendrs un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo, qu hemos hecho? No nos hemos echado atrs cobardemente como l? El del evangelio se march, porque estaba posedo por sus riquezas: el dinero lo tena esclavizado, le haba robado su libertad. Nosotros de qu estamos posedos? Qu bienes o riquezas nos tienen tan atrapados que no nos dejan venderlos para conseguir la vida eterna? Seor, que hoy comprenda que para ser discpulo tuyo no basta cumplir los mandamientos, sino que he de amar sin lmites, hasta subordinar el derecho a la propiedad al remedio de las necesidades de los pobres.

3.Aquel joven se fue triste porque era muy rico. Tal vez nosotros no tengamos muchas riquezas materiales, pero no tenemos el corazn lleno de otras riquezas? El peligro del dinero es que podemos hacer de l nuestro dios y poner en l toda nuestra confianza. Pero a cuntas otras cosas las hemos hecho nuestro dios? Ah est el propio ego, el prestigio, algunos proyectos, incluso algunas buenas obras, etc. No ponemos en ellos nuestro corazn tanto que llegamos a colocarlos por encima de Dios y del amor a los hermanos? Ese es el peligro: tener la cartera vaca de dinero, pero el corazn tan lleno de nosotros mismos, que Dios no cabe. Seor, que seas para m mi nico Dios y Seor. Que slo en ti ponga mi confianza y seguridad. Que, como santa Teresa, pueda decir que para m slo Dios basta.

3. Dilogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregntate qu te pide el Seor... Hblale como a un amigo. Pdele perdn, dale gracias. Escucha en tu corazn qu te dice el Seor. Pide que te ayude para poder llevar a la prctica los deseos que han surgido en tu corazn.

17/8/2022


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