La Hermandad de Jesús en el Calvario y Santa Cena de Totana continúa apostando de forma decidida por la protección y puesta en valor de su patrimonio histórico. Recientemente, la entidad ha presentado la restauración de la pintura de su estandarte principal, una pieza clave de su identidad que presentaba un avanzado estado de deterioro debido al paso del tiempo y a su uso funcional durante la Semana Santa.
Una intervención necesaria por el paso del tiempo
El estandarte, cuya pintura original está fechada aproximadamente en el año 1965, ha sufrido a lo largo de seis décadas diversas vicisitudes. El principal problema radicaba en la propia naturaleza de la obra: al tratarse de una pintura al óleo sobre lienzo utilizada de forma móvil, el material tiende a endurecerse con los años.
A diferencia de un cuadro de museo que permanece fijo en un bastidor, las oscilaciones y el movimiento propio de las procesiones provocaron que el óleo perdiera estabilidad, llegando a un punto en el que la policromía se desprendía del soporte al más mínimo contacto. Según ha explicado el encargado de la intervención, el escultor y responsable de patrimonio de la Hermandad, Alberto Marín López, la pieza se encontraba en un "punto límite"; de haber esperado más, la pérdida habría sido irreversible, obligando a realizar una obra nueva en lugar de una restauración.
El proceso técnico: precisión y luz natural
El trabajo, que ha requerido semanas de estudio previo y ejecución, se ha dividido en varias fases críticas:
- Consolidación: Se utilizaron elementos químicos para fijar la policromía original que aún se conservaba pero que estaba a punto de deshacerse. Previamente, se trabajó para eliminar los pliegues del lienzo y dejar un soporte plano que facilitara el asentamiento de la pintura.
- Reintegración cromática: Alberto Marín realizó una labor minuciosa de reconstrucción de las partes faltantes, utilizando pigmentos al óleo y trabajando "punto a punto" con un pincel de apenas diez pelos. Especial dificultad presentaron zonas como las manos del Cristo crucificado, que habían desaparecido por completo debido a los pliegues de la tela y tuvieron que ser recreadas íntegramente.
- Control de color: Para garantizar la exactitud de los tonos y evitar que la luz artificial falseara el resultado, toda la restauración se llevó a cabo exclusivamente con luz natural. El proceso comenzó por la imagen de la Virgen, recuperando matices y sombras que se habían perdido con el roce y el tiempo.
Mejoras ornamentales y futuro del estandarte
Además de la pintura, la Hermandad ha aprovechado para unificar la estética de sus enseres. Se ha procedido al bañado en oro del banderín de la banda, que anteriormente lucía un tono plata, para que armonice con el resto de báculos y elementos de la Hermandad.
De cara al futuro, y con el objetivo de que esta restauración sea duradera, se planea una innovación técnica tras la Semana Santa: la instalación de un soporte de metacrilato oculto entre la pintura y el forro trasero. Este elemento aportará rigidez a la pieza, evitando que las ondulaciones del desfile vuelvan a fracturar la capa de óleo en el futuro.
Desde la Hermandad han querido agradecer públicamente a Alberto Marín su compromiso y sensibilidad. "Ha puesto su talento al servicio de la Hermandad para devolver todo su esplendor a esta pieza tan significativa", destacan, reafirmando su compromiso con la custodia de los símbolos que forman parte de la historia de Totana.




