La Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza

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Historia, simbolismo y sentido espiritual, de una de las tradiciones marianas más antiguas del cristianismo

La Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza

La Venida de la Virgen María a Zaragoza es una de las tradiciones más antiguas y singulares del cristianismo. Según la tradición, la Virgen se apareció en vida al Apóstol Santiago a orillas del Ebro para animarle en su misión evangelizadora. Este acontecimiento, celebrado el 2 de enero y distinto de la fiesta del 12 de octubre, es el origen de una devoción profundamente arraigada en la fe y en la historia de España.

Desde los primeros siglos del cristianismo, la figura de la Virgen María siempre ha ocupado un lugar central en la fe y en la espiritualidad de los creyentes. De hecho, si nos paramos un momento a reflexionar, vemos que la primera festividad que celebra la Iglesia Católica el 1 de enero, es la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.

Entre las múltiples advocaciones marianas, la Virgen del Pilar destaca por su antigüedad, su carácter singular y su profunda vinculación con los orígenes del cristianismo en la Península Ibérica.

La tradición de la Venida de la Virgen del Pilar no se limita a una simple devoción local, sino que remite a los inicios mismos de la predicación cristiana en Hispania. Su celebración el 2 de enero recuerda un acontecimiento que, según la tradición, tuvo lugar hacia el año 40 d.C., cuando la Virgen María, aún viva, se apareció al Apóstol Santiago el Mayor en Zaragoza.

En Totana, la devoción a la Virgen del Pilar también se mantiene viva y visible en diversos espacios de la localidad. Entre ellos, destacan el altar de la Parroquia de Santiago, algunas hornacinas domésticas, la hornacina del Cuartel de la Guardia Civil, e incluso una calle de la localidad que lleva su nombre, recordando la influencia de esta advocación más allá de Zaragoza y cómo la fe y la tradición se adaptan y arraigan en diferentes comunidades españolas.

Comprender esta celebración implica adentrarse en la historia, la tradición, el simbolismo y el sentido espiritual que encierra. Por ello, vamos a detenernos brevemente a analizar los principales aspectos que conforman esta singular advocación mariana.

1.- Origen de la celebración y la aparición de la Virgen María al Apóstol Santiago.

El origen de la celebración de la Venida de la Virgen del Pilar se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, en un contexto histórico marcado por la expansión del mensaje evangélico tras la Resurrección de Jesucristo. Después del acontecimiento de Pentecostés, los apóstoles, fortalecidos por la acción del Espíritu Santo, iniciaron la misión que el Señor les había encomendado: anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra.

Según una antigua tradición, firmemente arraigada en la piedad cristiana, el Apóstol Santiago el Mayor llegó hasta la Hispania romana con la misión de predicar el mensaje de Cristo. Diversos estudios históricos, apoyados en el conocimiento de las rutas marítimas del Mediterráneo, sostienen que Santiago pudo llegar a la Península Ibérica a través del puerto de la antigua Cartago Nova (actual Cartagena), desde donde emprendió un largo y fatigoso recorrido por diferentes regiones.

La Hispania del siglo I era un territorio profundamente marcado por creencias paganas y politeístas, lo que hizo que la predicación de Santiago resultara especialmente difícil. La falta de conversiones y la dureza de la misión provocaron en el Apóstol un profundo desánimo. Tanto él como sus acompañantes se plantearon el abandono de su tarea evangelizadora y el regreso a Jerusalén.

Fue precisamente en ese momento de desaliento cuando se produjo un acontecimiento extraordinario. Mientras Santiago y su pequeño grupo se encontraban acampados a orillas del río Ebro, la Virgen María se le apareció de manera singular, en carne mortal, cuando aún vivía en Palestina. María se manifestó sobre una columna o pilar de jaspe, acompañada de ángeles, en un hecho único dentro de la tradición cristiana.

La Virgen dirigió al Apóstol palabras de consuelo y fortaleza, animándole a perseverar en la misión que le había sido confiada. Además, le hizo un encargo concreto: que se le edificase allí mismo una iglesia, con el altar dispuesto en torno al pilar sobre el que se había aparecido. María prometió que aquel lugar permanecería hasta el fin de los tiempos y que Dios obraría grandes prodigios por su intercesión a favor de quienes acudieran a ella con fe.

Siguiendo las indicaciones recibidas, Santiago y sus discípulos levantaron en ese lugar un pequeño templo, considerado por la tradición como el primer santuario mariano del mundo. Este acontecimiento dio origen a la advocación de la Virgen del Pilar y marcó de manera decisiva la historia religiosa de Zaragoza, convirtiéndose en el fundamento de una devoción que ha perdurado a lo largo de casi dos mil años.

2.- El 2 de enero y el 12 de octubre: dos celebraciones, un mismo misterio.

Uno de los aspectos que suele generar confusión es la existencia de dos fechas vinculadas a la Virgen del Pilar: el 2 de enero y el 12 de octubre. Aunque ambas celebraciones están relacionadas con la misma advocación mariana, su significado es distinto.

El 2 de enero se celebra específicamente la Venida de la Virgen María del Pilar a Zaragoza, es decir, el recuerdo del acontecimiento histórico-tradicional de la aparición de la Virgen al Apóstol Santiago en las orillas del río Ebro. Se trata, por tanto, de una conmemoración de carácter histórico y espiritual, vinculada directamente al origen de la devoción.

Por su parte, el 12 de octubre corresponde a la fiesta litúrgica de la Virgen del Pilar, que con el paso del tiempo adquirió una dimensión más amplia, convirtiéndose en una celebración de carácter nacional e internacional. Esta fecha fue consolidándose a partir de la Edad Moderna y quedó asociada, además, al Día de la Hispanidad, subrayando la dimensión evangelizadora y cultural de España en el mundo.

Es decir, mientras que el 2 de enero recuerda el hecho concreto de la aparición, el 12 de octubre celebra la advocación mariana ya plenamente desarrollada y extendida, con un fuerte componente histórico, cultural y religioso.

3.- El simbolismo del Pilar: la columna como signo de fe y permanencia.

El pilar o columna sobre el que se apareció la Virgen María al Apóstol, posee un profundo simbolismo espiritual. En la tradición bíblica, la columna representa firmeza, estabilidad y apoyo. Es el elemento que sostiene y da solidez a una construcción, evitando su derrumbe.

Aplicado a la advocación mariana, el Pilar simboliza a María como apoyo firme de la fe cristiana, especialmente en los momentos de dificultad y desaliento. Así como Santiago encontró en la Virgen la fortaleza necesaria para continuar su misión, también los creyentes de todas las épocas han visto en María un sostén seguro en su vida espiritual.

Además, el Pilar evoca la idea de permanencia. La promesa de la Virgen de que aquel lugar perduraría hasta el fin de los tiempos refuerza la imagen de una fe que se mantiene viva a lo largo de los siglos, superando dificultades históricas, persecuciones y cambios culturales.

4.- Proyección histórica y devocional de la Virgen del Pilar.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue creciendo y extendiéndose más allá de Zaragoza. Ya en los primeros siglos del cristianismo existen testimonios que confirman la antigüedad del culto, como el sarcófago de Santa Engracia, datado en el siglo IV, que representa en relieve la aparición de la Virgen al Apóstol Santiago.

A lo largo de la historia, la Virgen del Pilar ha sido proclamada patrona de diversas instituciones y colectivos, como la Hispanidad, la Guardia Civil, el Cuerpo de Correos o el Arma Submarina de la Armada Española. Su imagen y su devoción se encuentran presentes en numerosos templos y lugares significativos de toda España, como ocurre también en muchas localidades, donde altares, imágenes y celebraciones mantienen viva esta tradición.

Para concluir:

La Venida de la Virgen María del Pilar a Zaragoza no es solo un episodio piadoso del pasado, sino un acontecimiento cargado de significado espiritual, histórico y cultural. Su celebración el 2 de enero nos invita a recordar los orígenes humildes y valientes del cristianismo en Hispania, así como la importancia de la perseverancia en la fe.

El Pilar, como símbolo, nos habla de firmeza, esperanza y confianza. María, apareciendo para animar y sostener al Apóstol Santiago, se convierte en modelo de cercanía y de acompañamiento para todos los creyentes. Comprender esta tradición es, en definitiva, acercarse a una parte esencial de nuestra historia religiosa y a una devoción que sigue viva y actual en el corazón de muchas personas.

“A Zaragoza vino el cielo
en carne mortal un día,
y fue el Pilar María
de la fe y del consuelo”.
Lope de Vega

(Siglo de Oro español)

La Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza, Foto 1
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