In memoriam de Pepa, viuda de Pedro “el Sereno” y en reconocimiento a la generosidad de su donación

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In memoriam de Pepa, viuda de Pedro “el Sereno” y en reconocimiento a la generosidad de su donación

Hace tan solo unos días fallecía en nuestra localidad Pepa Murcia López, una mujer de calidad, entereza y compromiso. Pepa pertenece a una generación de totaneros y totaneras de entrega y dedicación, de implicación con su tiempo histórico, de personas que hicieron del esfuerzo y el tesón bandera en la que fundamentar el futuro. Con la mirada puesta en su familia, en la crianza de sus hijos, no apartaron la vista de la responsabilidad con la vida, esforzándose por fomentar ilusiones, por abrir cauces y alentar el progreso, renunciando también a superficialidades para construir concordia y entendimiento. Ellos que sabían de carestías y dificultades, de abnegación y sacrificios, no transmitieron tristeza y abatimiento, sino luz y perspectiva, confianza y aliento. En Pepa se simboliza la admiración y el respeto a todos esos hombres y mujeres que con su entusiasmo y perseverancia han sabido legarnos la esperanza, la valentía, el arrojo y la audacia, matizado todo ello por la solidaridad y la comprensión.

Además de estos valores, presentes en el carácter de Pepa y referentes en los que fundamentar el caminar de la existencia, traemos a estas líneas la gratitud por la generosa cesión que hace unos años llevó a cabo para que Totana pudiese disfrutar, en el museo de la Torre de Santiago, del cuadro que recoge un hecho realmente interesante y que gracias a la diligencia de su marido Pedro, el Sereno, que lo rescató de la destrucción, financiando, igualmente, su restauración y estudio, forma parte del recorrido expositivo de ese emblemático elemento arquitectónico de nuestro municipio. Gracias a Pepa (D.E.P.) y a su familia por permitirnos adentrarnos en nuestras raíces, por favorecer el conocimiento de episodios que ocuparon otros tiempos y que forjaron, en mayor o menor medida, la identidad y esencias de Totana, una forma de ser, de sentir y expresar.

Recordemos el contenido y significado de esta pieza, así como la curiosidad que la envuelve. Corría el año de 1640 cuando se recibía en Totana comunicado de fray Juan Lacarri, carmelita del convento de Nuestra señora del Carmen de Sevilla, informando al ayuntamiento de la persecución sufrida por «cuarenta mártires naturales de esta tierra», en los tiempos de Maximiano y Diocleciano. Intervenía en estos actos Francisco de Lacarri, alguacil mayor, sin que se haya podido establecer el posible parentesco entre religioso y político. El Concejo decide poner el caso en manos de las autoridades religiosas, sin que se conozca respuesta al respecto ni actuación alguna. Toda una revelación que, de haber sido real, ayudaría a ratificar el glorioso pasado de la localidad con un suceso de tanta transcendencia y fundamento.

Un siglo después, en concreto el 7 de mayo de 1740, era el padre Bartolomé Pajarilla, jesuita murciano, el que volvía a poner en el candelero el tema. En esa ocasión se habla de «cuatro mártires y otros cuatro compañeros», especificando el nombre de los primeros: Eusebio, Neón, Leoncio y Longino. El jesuita había encargado dos obras, pensamos que con la misma composición para recoger el hecho martirial; una que quedaría en poder del Concejo y otra que pasaría a formar parte del templo parroquial en donde se tenía previsto construir capilla y celebrar el acontecimiento cada 24 de abril. Unos días después, el mayordomo de Propios libraba un mandamiento de pago para hacer frente a su adquisición.

De nuevo la propuesta tuvo escaso alcance, justificándola el historiador Joaquín Báguena, por tratarse de una realidad sin fundamento histórico que califica como «superchería de los falsos cronicones», con lo que «se retiraron los cuadros y se dio este asunto al olvido».

Muy poco sabemos de estas piezas ni tampoco de su devenir, tan solo que la clarividencia y la defensa de nuestro patrimonio llevada a cabo por Pedro y el altruismo de sus descendientes nos permite disfrutar una producción que creemos poder atribuir al artista local, Silvestre Martínez Teruel, al guardar cierta consonancia con otros de sus trabajos.

Juan Cánovas Mulero

In memoriam de Pepa, viuda de Pedro “el Sereno” y en reconocimiento a la generosidad de su donación, Foto 1
In memoriam de Pepa, viuda de Pedro “el Sereno” y en reconocimiento a la generosidad de su donación, Foto 2
Cuadro de los «Santos Mártires Eusebio, Neón, Leoncio y Longino y cuatro compañeros naturales y patronos de la Ilustre villa de Totana». La pieza se puede contemplar en el Museo de la Torre del Templo de Santiago. (Para profundizar en esta temática ver: MUÑOZ CLARES, M.: «Falsas iconografías religiosas: los santos mártires de Totana». Cuadernos de Arte e Iconografía. Fundación Universitaria Española nº 12, 1996. Pág. 77-84. Archivo Municipal de Totana. Actas Capitulares, 7-V-1740).
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