Martes de la 13ª semana del Tiempo Ordinario
Por Jesús Aniorte
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!» Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!» Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!» ( Mateo 8:23-27). 1. - Después de un día agotador, de ir de un sitio a otro, predicando y curando, “subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.” Primero sube Jesús, los discípulos suben después. En este detalle -que parece sin importancia- vemos remarcado lo de Jesús y lo nuestro. Jesús, siempre delante; los demás detrás, siguiéndole. El Señor marcando el camino, caminándolo, y nosotros siguiendo el camino abierto por él. No nos podemos quejar, Señor, tú haces lo que enseñas. Si hablas de amor, es porque amas lo mismo a los buenos que a los pecadores; si de perdón, es porque perdonas; si de misericordia, es porque vas repartiendo misericordia a cuantos sufren. Señor, que aprenda a mirar lo que tú haces, y te siga. Que “suba a la barca” en la que tú navegas por la vida. 2. San Mateo escribe este evangelio para unas comunidades que están sufriendo persecuciones externas y conflictos en las mismas comunidades. Con el les recuerda que seguir a Jesús no es fácil; “subir a la barca” con él no nos garantiza la ausencia de “tempestades”. Lo vemos en este episodio: “De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.” La barca pronto se ve azotada por olas tan grandes que la desbordan y amenazan hundirla. Jesús se ha entregado hasta el agotamiento a su misión, y el cansancio le ha rendido. Y a pesar de la tormenta, duerme en paz. Señor, podríamos decir, que tenías la conciencia tranquila, has cumplido bien tu deber, y sabes que el Padre vela por ti y descansas en su amor. ¡Quién descansara, Señor, al acabar el día, con la conciencia del deber cumplido, en paz, recostado en el amor del Padre, a pesar de las tormentas de la vida! 3. Los discípulos sí están aterrados. Temen la muerte. Son pescadores expertos y saben que un temporal así puede acabar en tragedia. Y despiertan a Jesús: “Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos.” Al despertar, Jesús, como no entendiendo el por qué de su terror, les dice: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe. » Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.» Ellos han vivido bastante tiempo con Jesús y han visto cómo curaba a los enfermos, pero su fe es débil aún, y, en realidad, Jesús sigue siendo un desconocido para ellos, por eso se preguntan admirados: « ¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!» Y ¿quién es Jesús para nosotros? Estamos tiempo con él, pero ¿le conocemos? Señor, que cuando nos veamos sacudidos por la “tormenta”, recordemos que tú estás en nuestra barca y a ti te obedecen “hasta el viento y el agua”, y que tú increparás a los vientos de la tentación, del desánimo, de la contradicción…, y se hará la calma.
3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
30/06/2009
Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
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