Domingo 2º de Cuaresma (B)
Por Jesús Aniorte
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
+ En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole: «¡Abrahán!» Él respondió: «Aquí me tienes.»Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio.” Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo «¡Abrahán, Abrahán!» No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.» Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa”. (Génesis 22,1-2.9-13.15-18). + En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: - Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: - Éste es mi Hijo amado; escuchadlo. De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: - No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos. Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos». ( San Marcos 9,2-10). 1. Hoy la palabra de Dios es como un grito de ánimo en nuestro camino cuaresmal. La cuaresma es tiempo de conversión. Y la conversión nos da miedo. Nos parece que es dejar cosas, romper con actitudes, sin recibir nada a cambio… Por eso la Liturgia nos anima hoy, recordándonos que Dios no defrauda nunca. Que él da mucho más de lo que nos pide. Lo vemos en Abraham. Un día Dios le pidió el pasado y el presente: “ Sal de tu tierra nativa y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo...” Y Abraham se fió de Dios, obedeció y abandonó su tierra y su familia y toda seguridad, y se puso en camino, confiado en la promesa de Dios. Y Dios le dio una tierra nueva y el hijo que deseaba. Hoy vemos que Dios le pide el futuro: “ Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio.” Y de nuevo Abraham se pone en camino dispuesto a entregar a Dios lo que le pide: el hijo y todo lo que aquel hijo significaba, es decir, todas sus esperanzas. Pero Dios no sólo le deja al hijo, sino que le promete una gran descendencia: “te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa.” ¿De qué “tierra” nos pide Dios que salgamos? ¿Qué “isaac” nos está pidiendo que le sacrifiquemos, y no nos atrevemos a sacrificarle? 2. En el Evangelio vemos a Jesús que sube a Jerusalén, la ciudad donde matan a los profetas. El sabe a dónde va. Se lo ha dicho a los discípulos: “ Mirad que subimos a Jerusalén; y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles…” Pero Jesús –como Abraham- confía en el Padre, sabe que no le dejará solo, que lo sacará del sepulcro. Y para animar a los discípulos, que están asustados y deprimidos por el anuncio de su pasión y muerte que les ha hecho, sube al Tabor con Pedro, Santiago y Juan. Y allí –delante de ellos- se transfigura y les deja entrever la gloria de la resurrección que le espera. Jesús es el Mesías glorioso que ellos esperan, pero el camino de la gloria pasa por la cruz. En este 2º domingo de cuaresma, la liturgia nos presenta la transfiguración a nosotros, asustados también ante las exigencias de la conversión. Dios nos está llamando, como a Abraham, a salir de nuestra comodidad, de nuestras seguridades y componendas, de nuestra vida instalada en el pecado y la mediocridad. Esto nos asusta. Pero vale la pena. Porque al final está la transfiguración de nuestras vidas, el hombre nuevo, la resurrección. La transfiguración de Jesús, como anticipo, es la prueba. 3. El punto de partida, el arranque de la fe cristiana es la escucha de la voz de Dios que nos ha hablado definitivamente por su Hijo amado. Dice J. Antº Pagola: "Ser creyente es vivir escuchando a Dios… Solamente desde su escucha cobra su verdadero sentido y originalidad la vida cristiana. Más aún. Sólo desde la escucha nace la verdadera fe." Hoy –desde la nube- el Padre nos invita: “ Éste es mi Hijo amado; escuchadlo ”. Tenemos que preguntamos si buscamos escuchar sinceramente a Dios. ¿Qué espacio dedicamos cada día a la oración, a la escucha del Señor, que nos habla al corazón y quiere avivar nuestra fe? Ojalá que, al menos en este tiempo de cuaresma, busquemos esos espacios. Y oremos, como los monjes del monte Athos: “Oh Dios, dame un corazón que sepa escuchar.”
3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
08/03/2009
Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
|