Sábado de la 3ª semana del Tiempo Ordinario

Paso la palabra. Para meditar cada día
Sábado de la 3ª semana del Tiempo Ordinario
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: "Vamos a la otra orilla." Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: "Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?" Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: "¡Silencio, cállate!" El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: "¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?" Se quedaron espantados y se decían unos a otros: "¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen! " ( Marcos 4,35-41)

  1. Jesús invita a los apóstoles a pasar a la otra orilla del lago. Se adentran en el mar, y se levanta la borrasca. Jesús duerme. Los discípulos, asustados, le despiertan: "Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?" Aún no habían aprendido. ¿Cómo no iba a importarle? Si los ama, si los ha elegido y llamado para que estén con él… Nosotros, al vernos zarandeados por situaciones de peligro o de crisis, ¿no hemos dudado tam- bién a veces del amor del Señor? Cuando las cosas van bien: “¡estupendo, qué bueno es el Señor, cómo me cuida!” Pero llega la tormenta, la dificultad, la enfermedad, la muerte de un ser querido, y entonces: “¿dónde está Dios?, ¿dónde, su amor?, ¿es que me ha abandonado?” ¿Señor, cuándo terminaremos de creer en tu amor, de creer que tú estás siempre con nosotros y nos estás amando y guardando, aunque parezcas dormido? Señor, aviva nuestra fe.
     
  2. Después de calmar la tempestad les dice: “ ¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?" Ellos creían, por eso acudieron al Maestro. Pero su fe era débil, y el miedo pudo más que su fe. Le han visto expulsar demonios, curar al paralítico, a la suegra de Pedro… Esto les ha impresionado y entusiasmado; pero no han terminado de fiarse plenamente del Señor. Cuando han visto en riesgo su vida, todo se les ha venido abajo. Es lo que nos pasa muchas veces a muchos. Creemos, pero mientras las cosas son favorables, mientras la fe no nos complica mucho la vida. Pero cuando hay que “jugarse la vida cómoda y tranquila”, ¡qué fácilmente se nos derrumba la fe y se quiebra y falla la confianza en el Señor! Perdona, Señor, mi cobardía. Aumenta mi fe y confianza en tu amor hasta que sea más fuerte que las dificultades.
     
  3. “…se decían unos a otros: "¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!" Lo de siempre, la admiración del primer momento. Pero ¿cuánto dura? Jesús es el Señor. Es el Amor y la Fuerza salvadora de Dios. Ellos han visto sus obras. Y acaban de ver cómo ha vencido el mar embravecido, símbolo del caos. . Pero no han comprendido aún y no terminan de fiarse… Señor, yo también he visto muchas veces tu amor y he experimentado tu fuerza salvadora en mi vida, pero bien ves lo fácilmente que lo olvido. Señor, envíame el Espíritu Santo, que ilumine mi corazón y pueda descubrir definitivamente que eres el Señor, y que, aunque todo parezca noche oscura, tú siempre estás conmigo y no me dejarás perecer.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

31/01/2009


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