Jueves de la 26ª semana del Tiempo Ordinario
Por Jesús Aniorte
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
«En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos, y los mandó, por delante, de dos en dos, a toda ciudad y lugar a donde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es mucha, y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega ni alforja ni sandalias, y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “está cerca de vosotros el Reino de Dios.” Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: “Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el Reino de Dios.” Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo». (( Lucas 10,1-12) 1. Hace unas semanas veíamos que Jesús elegía y enviaba a los Doce para que fueran y anunciaran el reino de Dios. Ahora ensancha el grupo de los enviados para que le ayuden en la tarea de evangelizar: designa a setenta y dos y los envía de dos en dos a los lugares a los que pensaba ir . Con ello nos dice que la misión de anunciar el Reino no tarea exclusiva de la jerarquía (de los Doce), sino de todos los que le siguen. Todo seguidor de Jesús está llamados a ser mensajero del evangelio. El verdadero cristiano no sólo recibe el mensaje de Jesús, sino que se siente llamado y enviado a llevarlo a los demás. Lo primero que les dice es que rueguen a Dios para que envíe obreros a recoger la cosecha: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.” Jesús ve que son muchos los que tienen hambre de su mensaje. Y cuando la mies está madura, urge entregarse a la siega: ”¡Poneos en camino!” Estas palabras no eran sólo para aquellos 72, son palabras dichas a la Iglesia de todos los tiempos. Hoy, Señor, debemos escucharlas nosotros, los sacerdotes y los laicos de a pie, puesto que a todos repites el mandato: “Poneos en camino”, anunciad a todos mi mensaje de amor, gritad a todos lo que habéis visto y oído: dad testimonio de lo ocurre en quienes acogen mi mensaje. 2. Jesús los envía como pobres. Sin apoyos materiales. La obra que el Señor encarga a los discípulos no es la “obra de ellos”, sino la obra de Jesús. Por eso los envía con el único equipaje que necesitó él, la palabra y el testimonio: “ No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino”. Y es que la tarea de extender el Reino de Dios no la harán los discípulos apoyados en sus fuerzas, en su sabiduría y cualidades, ni en influencias humanas; la realizarán apoyados sólo en el Señor y en su fuerza. Porque, como dice Pronzato, “el evangelio no tiene necesidad de ayudas. Tiene necesidad de evangelio”. Por eso, Señor, cuando mi trabajo apostólico no da fruto ¿no será que me apoyo más en mis fuerzas que en las tuyas? ¿No será que, en vez de orar y buscar tu ayuda y tu luz, me dedico a buscar estrategias, técnicas y métodos humanos? Señor, que no olvide que es tu obra, no la mía, y que, si no es contigo, nada lograré. Lo del salmo: “Si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles.” 3. La misión no es fácil, encontrarán oposición. Van a anunciar el Reino: "Está cerca de vosotros el reino de Dios”, un reino de amor y solidaridad, de misericordia y perdón, de entrega y servicio al otro, incluso al enemigo. Y la paz: “Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Es la paz del Reino que nace de aceptar a Dios como Padre y a los otros como a hermanos, y que se instaura con la victoria sobre el egoísmo, el orgullo, el afán de riqueza y de poder... Y a esto no todos estarán dispuestos. Al mismo Jesús lo están rechazando muchos. Y, finalmente, será condenado por alborotador. Los discípulos no van a ser tratados mejor: Mirad que os mando como corderos en medio de lobos... Y nosotros, Señor, ¿nos quejamos de no ser comprendidos, de ser rechazados? Que no nos acobardemos ante la dificultad y el rechazo. Que contigo, Señor, continuemos con nuestra misión, para que el Reino siga avanzando.
3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
02/10/2008
Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
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