Sábado de la 19ª semana del Tiempo Ordinario
Por Jesús Aniorte
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: -«Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.» Les impuso las manos y se marchó de allí. ( Mateo 19, 13-15).
Unas madres presentan a Jesús a sus pequeños para que los bendiga imponiéndoles las manos. A los discípulos no les parece bien que molesten al Maestro e intentan evitarlo. Jesús les dice: -«Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.» Para los fariseos la religión ni era para los niños, ni para las mujeres, sino sólo para hombres adultos. Pero tú, Señor, has venido para romper fronteras y mostrar que el amor de Dios y su reino de salvación es para todos. También para las mujeres, y para los niños que apenas contaban poco más que un animal doméstico. Por eso, te dejas acompañar de mujeres, y pides que dejen a los niños acercarse a ti: “no impidáis a los niños acercarse a mí .”
Pero Jesús no sólo pide que los dejen acerarse, sino que los pone como modelo para sus discípulos: “de los que son como ellos es el Reino de Dios.” Con estas palabras nos invita a ponernos ante Dios con la actitud filial de confianza con que el niño se coloca ante su padre. El niño siempre confía en su padre, porque lo quiere y todo lo puede y todo lo sabe. ¿No habéis observado cómo el niño, ante un peligro, corre y se abraza al padre y así, refugiado en él, se cree a salvo? Esa es la actitud que hemos de tener ante Dios: confianza sencilla y abandono espontáneo en su amor aun en los momentos más difíciles. Quererlo y buscarlo, como el niño quiere y busca a su padre. El niño pequeño, por otra parte, no pone en duda lo que su padre le dice. Eso hemos de hacer, Señor, tus discípulos: acoger sin prejuicios ni reservas tu mensaje. No, como los escribas y fariseos que, porque se creían buenos conocedores y cumplidores de la Ley, se negaban a aceptarte a ti y a tu mensaje, porque no te necesitaban. Yo, Señor, sí te necesito, por eso quiero tener siempre las manos tendidas hacia ti, como niño indigente. Y quiero acoger, como el mejor regalo, tu mensaje de amor.
En otra ocasión dijo Jesús: “Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los cielos”. (Mt 18, 3). En la época de Jesús los niños eran los últimos, los “criaditos” de la casa, que a todos tenían que servir. Por eso, para Jesús el niño es figura del discípulo que, en la comunidad, toma por norma servir. Para entrar en el Reino de los cielos, pues, hacernos niños, criados de los hermanos. Y ante Dios-Padre sentirnos niños, hijos queridos, mirados con mucho cariño por él. J. Jeremías dice: “El comienzo de la conversión y de la nueva vida es éste: que el hombre aprenda a llamar a su Dios de modo filial y consolador: Abba (Papá), porque se sabe seguro en él y amado sin límites.” Señor, dame un corazón de niño: limpio, sencillo, humilde, dócil, sin pretensiones, que confíe siempre en tu amor. Como Francisco de Asís, como Teresita del Niño Jesús.
3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
16/08/2008
Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
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