Lunes de la semana 16 del Tiempo Odinario
Por Jesús Aniorte
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: Maestro, queremos ver un signo tuyo." Él les contestó: Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el de Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón!" (Mateo 12:38-42). “Algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: Maestro, queremos ver un signo tuyo." Es decir, le piden que haga un milagro especial “para ellos”, como prueba de que viene de parte de Dios. En el fondo intentan manejar a Dios, que la voluntad de Dios se someta a la suya, en vez de someterse ellos a la voluntad de Dios. ¿No es la tentación que a veces nos acecha? Rogamos: “Señor, cura esta enfermedad; Señor, que las cosas sean así o asá”. Y si Dios no se pliega a nuestro ruego, llega la duda de si la religión sirve para algo, si vale la pena rezar, etc. Cuando, Señor, nos estás dando constantemente infinitos signos de tu amor. Lo que ocurre es que no sabemos o no queremos verlos, porque no son los que nosotros esperamos… Señor, abre estos ojos míos tan ciegos, que sepa ver los muchos signos de tu amor que me das cada día. Que no intente manejarte, sino aceptarte.
Jesús rechaza de plano la pretensión de los escribas y fariseos, y les echa en cara su descaro. ¡Hipócritas! Piden un signo, cuando tantos han visto ya… Y ahí siguen, rechazando a Jesús y cerrándose a su mensaje de amor. Hasta han intentado desprestigiarlo, diciendo que los milagros los hace en nombre de Belcebú, para así alejar de él a la gente. Ahora Jesús les niega el signo que le piden, pero les anuncia uno más asombroso para más tarde: su muerte y resurrección, prefigurada en la historia de Jonás: “Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el de Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra”. Señor, ¡cuánto nos cuesta aceptarte! Ni los milagros nos convencen. Siempre encontramos excusas para escaparnos de ti. Hoy te pido que no sea tan ciego y sordo como aquellos escribas y fariseos. Que vea los muchos signos que me ofreces cada día, y las muchísimas pruebas de tu amor que me das y me has dado… Que, como a Francisco de Asís, todo me hable de tu amor.
A aquellos les dijo Jesús que serían acusados por los de Nínive y la reina del Sur, porque los paganos ninivitas escucharon la predicación de Jonás y se convirtieron, y la pagana reina de Saba hizo un largo viaje para escuchar a Salomón. Y ante ellos está el Enviado del Padre, que predica una sabiduría nunca escuchada antes y acompaña su predicación con signos maravillosos a favor de los que sufren; sin embargo, no se convierten ni aceptan su mensaje de salvación. Por eso, “Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón." Señor, ¡qué triste si en el juicio los ninivitas y la reina de Saba pudieran echarme en cara que ellos hicieron más caso a Jonás y a Salomón que yo te hago a ti!… Que no sea tan duro de corazón como los de tu tiempo. Que escuche, Señor, la llamada a la conversión que hoy me haces. Que no te dé más largas, que me convierta definitivamente a ti.
3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
21/07/2008
Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
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