Domingo 14º del Tiempo Ordinario

Paso la palabra. Para meditar cada día
Domingo 14º del Tiempo Ordinario
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios." (Lucas 10, 1-10).

1. Jesús ya, en otra ocasión, había enviado por delante a los Doce Apóstoles para que le preparan la llegada a los pueblos que pensaba visitar. Hoy designa a 72 discípulos y los envía con el mismo fin. Ya no son sólo los Doce; son 72. Dándonos a entender que la misión de anunciar el Reino, de predicar el evangelio, no es sólo de la jerar-quía (Papa, Obispos, sacerdotes, etc.), sino de todos los discípulos de Jesús. Todos los bautizados estamos llamados a ser mensajeros del evangelio.”Ser cristiano no significa tomar nota de una “buena noticia” que nos afecta. Significa tomarse la responsabilidad de ir a llevarla a los demás,” dice A. Pronzato. La misión es urgente. Es como la siega: cuando la mies está lista para ser segada, no se le pueden dar largas, ni pensar que es tarea de unos pocos. Dice Jesús: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino!” Son palabras dichas a los cristianos de todos los tiempos. Hoy, Señor, nos las dices a nosotros, a los sacerdotes y a los laicos de a pie. Que escuchemos tu mandato: “Poneos en camino”, id a pregonar a todos mi mensaje de amor, a dar testimonio de lo que he hecho en vosotros, de lo ocurre en quienes acogen mi mensaje.

2. La obra que el Señor encarga a los discípulos no es la “obra de ellos”, sino la obra de Jesús. Por eso los envía con el único equipaje que necesitó él, la palabra y el testimonio: “ No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino”. Y es que la tarea de extender el Reino de Dios no la harán los discípulos apoyados en sus fuerzas, en su sabiduría y cualidades, ni en influencias humanas; la realizarán apoyados sólo en el Señor y en su fuerza. Porque, como dice Pronzato, “el evangelio no tiene necesidad de ayudas. Tiene necesidad de evangelio”. Por eso, Señor, cuando mi trabajo apostólico no da fruto ¿no será que me apoyo más en mis fuerzas que en las tuyas? ¿No será que, en vez de orar y buscar tu ayuda y tu luz, me dedico a buscar estrategias, técnicas y métodos humanos? Señor, que no olvide que es tu obra, no la mía, y que, si no es contigo, nada lograré. Lo del salmo: “Si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles.”

3. La misión no es fácil, los discípulos encontrarán oposición. Van a anunciar el Reino: "Está cerca de vosotros el reino de Dios.” Un reino de amor y justicia, de misericordia y perdón, de entrega y servicio al otro, incluso al enemigo. Y la paz: “Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Es la paz del Reino que nace de aceptar a Dios como Padre y a los otros como a hermanos, y que se instaura con la victoria sobre el egoísmo, el orgullo, el afán de riqueza y de poder... Y a esto no todos van a estar dispuestos. Al mismo Jesús, que curaba enfermos y perdonaba los pecados y hacía el bien a los necesitados, lo estaban rechazando y acusando de alborotador muchos. Y, finalmente, lo condenarán a morir en cruz. Los discípulos no van a ser tratados mejor: “Mirad que os mando como corderos en medio de lobos..”. Y nosotros, Señor, ¿nos quejamos de no ser comprendidos, de ser rechazados? Que no nos acobardemos ante la dificultad y el rechazo. Que contigo, Señor, continuemos con nuestra misión, para que el Reino siga avanzando.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

04/07/2010


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