Murcia

Paso la palabra. Para meditar cada día: 23/1/2017

Paso la palabra. Para meditar cada da
Paso la palabra. Para meditar cada día: 23/1/2017
Por Jesús Aniorte

1. Preparacin

Seor, aqu estoy delante de ti. Aydame a tomar conciencia viva de que t ests conmigo siempre. Est donde est, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oracin me sea provechoso. Que vea claro qu quieres de m. Dame un corazn nuevo, que me gue por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Seor. Soy todo tuyo. Haz de m lo que t quieras. Amn.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Djate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexin te basta, qudate ah, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, unos letrados de Jerusaln decan: "Tiene dentro a Belceb y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios". El los invit a acercarse y les puso estas comparaciones: "Cmo va a echar Satans a Satans? Un reino en guerra civil, no puede subsistir; una familia dividida, no puede subsistir. Si Satans se rebela contra s mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, est perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar si primero no lo ata; entonces podr arramblar con la casa. Creedme, todo se les podr perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espritu Santo no tendr perdn jams, cargar con su pecado para siempre". Se refera a los que decan que tena dentro un espritu inmundo. (Marcos 3, 22-30).

1. Jess sigue haciendo el bien, haciendo avanzar el reino del amor. Pero los letrados, los buenos, los entendidos y maestros en materia de religin se niegan a creer. Para desacreditar a Jess ante la gente que le sigue, comienzan a sembrar la sospecha sobre l: "Tiene dentro a Belceb y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios". Qu ceguera y qu malicia! La Bondad y el Amor de Dios estn ah, obrando en Jess, y ellos negndose a ver, resistindose a aceptar que la fuerza de Dios acta en l. Seor, quiero detenerme en este misterio de obstinacin que me estremece: t llamando a la puerta, y ellos no te abren, t ofreciendo la salvacin, y ellos rechazndola y no escuchndote Qu duro y entristecedor debi resultarte ver que tus llamadas insistentes no lograban romper la dureza de aquellos corazones! Pero... no es lo que yo he hecho y hago tantas veces? No rechazo tu gracia muchas veces? Seor, ten misericordia de m.

2. Ayer veamos que sus familiares decan de Jess que estaba loco; ahora estos letrados le acusan de endemoniado, de enemigo de Dios. Ellos, en su orgullo, s que han perdido el seso para decir lo que dicen. Y cobardes- lo dicen a espalda de Jess, sin atreverse a enfrentarse directamente con l. Por eso, Jess les dice que se acerquen, y, de un manotazo y con aguda irona, tira por tierra su absurda acusacin, mostrando lo contradictorio que es querer subsistir y a la vez luchar contra uno mismo. Por eso les dice: si Satans se rebela contra s mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, est perdido. Son ellos no l- los que est contra los planes de Dios, al oponerse a su mensaje y a sus acciones liberadoras a favor del hombre Y es que, cuando hay mala fe, al querer justificar actitudes no justificables, fcilmente se cae en el absurdo o el ridculo en los argumentos. Con qu argumentos defiendo yo, Seor, mi mediocridad cristiana, mi miedo a comprometerme ms contigo y tu evangelio, mi mezquindad en el servicio a los dems, mi dejar en un rincn la oracin? Seor, desenmascara hoy -y siempre que lo intente- mis falsos argumentos para defender mi tibieza en seguirte, y hazme ver claramente mi mentira.

3. Finalmente, sorprende or a Jess hablar de no perdn, l que es el perdn y la misericordia infinita: Creedme, todo se les podr perdonar a los hombres; pero el que blasfeme contra el Espritu Santo no tendr perdn jams, dice. Y es que Dios est siempre dispuesto a perdonar; pero cmo perdonar al que no quiere ser perdonado, al que no se abre a su perdn sino que lo rechaza? Era lo que les pasaba a aquellos letrados de Jerusaln: obstinados, haban endurecido su corazn hasta el punto de rechazar conscientemente la invitacin a la conversin que les haca Jess. T, Seor, quieres perdonarles, pero ellos se cierran a tu perdn, y esa actitud hace ineficaz tu misericordia. Yo, Seor, s quiero aceptar tu perdn. Soy dbil, soy pecador, te traiciono y me alejo de tus caminos muchas veces; pero t sabes que te quiero, perdname; hazme experimentar el gozo de sentirme tan amado por ti que me perdonas. Mara, Madre, refugio de los pecadores, ruega por nosotros.

3. Dilogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregntate qu te pide el Seor... Hblale como a un amigo. Pdele perdn, dale gracias. Escucha en tu corazn qu te dice el Seor. Pide que te ayude para poder llevar a la prctica los deseos que han surgido en tu corazn.

23/1/2017


  • Artculos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
  •  
    Este sitio web utiliza cookies para facilitar y mejorar la navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información