Murcia

Paso la palabra. Para meditar cada día: 23/3/2017

Paso la palabra. Para meditar cada da
Paso la palabra. Para meditar cada día: 23/3/2017
Por Jesús Aniorte

1. Preparacin

Seor, aqu estoy delante de ti. Aydame a tomar conciencia viva de que t ests conmigo siempre. Est donde est, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oracin me sea provechoso. Que vea claro qu quieres de m. Dame un corazn nuevo, que me gue por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Seor. Soy todo tuyo. Haz de m lo que t quieras. Amn.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Djate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexin te basta, qudate ah, no prosigas.

2. La palabra de Dios

El Seor me abri el odo; yo no resist ni me ech atrs: ofrec la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba El Seor me ayuda, por eso no senta los ultrajes; por eso endurec el rostro como pedernal; no me tap el rostro ante ultrajes ni salivazos sabiendo que no quedara defraudado. (Isaas 50, 5-7)

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: -Qu estis dispuestos a darme, si os lo entrego? Ellos se ajustaron con l en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasin propicia para entregarlo. El primer da de los zimos se acercaron los discpulos a Jess y le preguntaron: -Dnde quieres que te preparemos la cena de Pascua? l contest: - Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: El Maestro dice: mi momento est cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discpulos. Los discpulos cumplieron las instrucciones de Jess y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras coman dijo: -Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: -Soy yo acaso, Seor? l respondi: - El que ha mojado en la misma fuente que yo, se me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como est escrito de l; pero, ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; ms le valdra no haber nacido. Entonces pregunt Judas, el que lo iba a entregar:- Soy yo acaso, Maestro? l respondi: - T lo has dicho. (Mateo 26,14-25 )

1. Jess se rene para la cena de la Pascua con los que ama. Judas ya ha concertado la traicin con los sumos sacerdotes. Les dice Jess: Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar. Los discpulos, consternados, preguntan uno tras otro: - Soy yo acaso, Seor? La respuesta de Jess es como para estremecer al corazn ms duro: - El que ha mojado en la misma fuente que yo, se me va a entregar pero, ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; ms le valdra no haber nacido. Pero Judas no se conmueve, sino que cnico e hipcrita- tambin pregunta: Soy yo acaso, Maestro? Y Jess responde: T lo has dicho. Ante esta respuesta y lo dicho antes por Jess, por qu no se rompi el corazn de Judas?; por qu continu con su infame proyecto? Cuando el amor de Dios se enfra y se apaga en el corazn del hombre, qu difcil encenderlo de nuevo! Cuando Judas comenz a alejarse de Jess, tal vez nunca crey que llegara adonde ha llegado. Pero ahora se encuentra con que en su corazn ha muerto su amor al Maestro. Seor, no permitas que en nosotros se apague el fuego de tu amor; que cada da avivemos el fervor por ti con la oracin, con el trato ntimo contigo, con la escucha y meditacin de tu palabra.

2. Qu sentimientos habra en el corazn de Cristo aquella noche? Ante el anuncio de la traicin y la respuesta a Judas, los que cenaban con l, qu veran en el rostro del Maestro, en su mirada, tan serenos siempre y llenos de luz: dolor, tristeza, miedo, decepcin? Judas buscara o evitara su mirada? Seor, hoy yo, contemplando aquella escena, quiero mirar tu rostro, tu mirada, adivinar tus sentimientos, escuchar tus palabras Y mirando mi vida y mis comportamientos, me pregunto: Con ellos no he hecho que te embarguen muchas veces sentimientos parecidos, Seor?; no me has mirado a m con la misma mirada entristecida, decepcionada?; no he rehuido a veces tu mirada? Seor, ten misericordia de m! Que si, alguna vez, te vuelvo a traicionar no cometa el gran error que cometi Judas de desconfiar de tu misericordia y de no creer que, yendo a ti, poda comenzar de nuevo, como Pedro. Yo, Seor, s que podr romper contigo, pero t nunca rompers conmigo. Tu amor es ms fuerte que mi desamor. Lo he experimentado. Gracias, Seor.

3. En estos das santos, pidamos al Seor que nos despierte del sueo. Que ilumine nuestros corazones, para que comprendamos que si l se adentra decididamente en la pasin, es por nuestro amor. En l vemos cumplido lo del Siervo del que habla Isaas: ofrec la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tap el rostro ante ultrajes ni salivazos. (1 lect.) Ni ante el dolor ni ante el abandono ni ante la muerte se va a echar atrs Jess. Sabe que el Padre est con l... Seor, que, en nuestra lucha por vivir nuestra vida cristiana, tampoco nosotros nos echemos atrs. Que no olvidemos que el Padre est con nosotros. Que cuando el desaliento nos tiente, te miremos a ti en la cruz para que se avive en nosotros el deseo de seguir siendo fieles al plan de Dios hasta el final.

3. Dilogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregntate qu te pide el Seor... Hblale como a un amigo. Pdele perdn, dale gracias. Escucha en tu corazn qu te dice el Seor. Pide que te ayude para poder llevar a la prctica los deseos que han surgido en tu corazn.

23/3/2017


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