Domingo 4º de Pascua (B)

Paso la palabra. Para meditar cada día
Domingo 4º de Pascua (B)
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.( 1Juan 3, 1-2)

En aquel tiempo, dijo Jesús:- «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.» (Juan 10, 11-18)

1. Hoy San Juan nos proclama que somos hijos de Dios: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!” (1ª lect.) ¡Qué inmenso amor el de Dios! Es como para quedarnos extasiados recordando y contemplando ese amor. Dios nos ama, nos quiere, nos mira con una inmensa comprensión, por eso nos perdona siempre. Sintámonos amados del Padre gratuitamente, sin tener que ganarnos su amor. Experimentaremos que nuestras vidas se llenan de confianza, de gozo, de seguridad. Nuestro Dios es nuestro “guardián” amoroso; no el juez que mira con lupa nuestra vida para condenarnos. ¿Qué peligros temer? ¿Cómo temerle? ¿Cómo no responder con amor? Gracias, Padre, por haberme hecho hijo tuyo.

2. A este 4º domingo de Pascua, suele llamársele “Domingo del Buen Pastor”, pues así se nos presenta Jesús: “Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas”. Hermosa imagen que nos dice quién es Jesús y cómo se comporta con nosotros. El nos conoce, con un conocimiento que es amor. Y nos conoce y ama a todos, uno por uno. Escribe Mons. Cesar Franco: "El hombre se pregunta si será amado tal cual es y, sencillamente, por lo que es: un ser humano. Si, a pesar de aquello que conoce de sí mismo y que no se atreve a decirse ni a sí ni a los demás, podrá ser amado. Se pregunta, en fin, si alguien le amará hasta dar la vida por él.” Pues el Buen Pastor nos conoce y… muy bien. ¡Y nos ama tal como somos! El no hace asco de nuestros defectos, de nuestros pecados, de nuestras deficiencias: simplemente nos ama. Y nos ama ¡hasta dar la vida por nosotros! Es lo que celebramos en la Pascua. ¿Quién amó jamás de tal manera? Hoy y siempre demos gracias, infinitas gracias, a Pastor tan bueno.

3. “Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.” Jesús mira al horizonte y ve que hay otras ovejas que no son de este redil. Aún no han escuchado la voz del Buen Pastor. Es preciso que a todas llegue su voz, porque a todas quiere reunirlas en un solo rebaño, en una sola comunidad. Una comunidad unida por Jesús y en Jesús, el Pastor bueno que cuida de sus ovejas y las alimenta con los pastos sustanciosos de la Eucaristía. Y a nosotros, los que hemos escuchado su voz, nos envía a vivir en medio del mundo como él, entregándonos, haciéndonos cercanos y servidores de los demás. Y para comunicarles nuestro gozoso hallazgo: que hay Alguien, que es el Buen Pastor, que nos conoce y nos ama y se preocupa de cada uno de nosotros, y quiere ser nuestro amigo, como cantaba R. Cantalapiedra:Un día, por las montañas,/ apareció un peregrino./Se fue acercando a las gentes,/ acariciando a los niños./ Iba diciendo por los caminos:/ Amigo soy, yo soy amigo./ Y las gentes que lo oyeron/ contaban a los vecinos:/ Hay un hombre por las calles/ que quiere ser nuestro amigo”. Sí, hoy digámoslo nosotros a todos. Y digámoles que vale la pena seguir al Buen Pastor.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

03/05/2009


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