Lunes de la 1ª semana de Cuaresma

Paso la palabra. Para meditar cada día
Lunes de la 1ª semana de Cuaresma
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: - Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme. Entonces los justos le contestarán:
- Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?;¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Y el rey les dirá: - Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. Y entonces dirá a los de su izquierda: - Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos contestarán: - Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Y él replicará: - Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo. Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.
( Mateo 25,31-46).

1. La cuaresma es tiempo de conversión. Y no hay conversión sincera si no pasa por el amor efectivo al hermano. De ello nos habla hoy el Señor en este evangelio que conocemos muy bien. Y tal vez ésa es nuestra desgracia: que lo conocemos tan bien que apenas nos impresiona. El mensaje es claro: Cristo está en los necesitados, enfermos, ancianos, hambrientos, etc. Por eso considera como hecho a él lo que hacemos o dejamos de hacer a los demás. Cuando amamos, ayudamos a cualquier persona, estamos amando, sirviendo y ayudando a Cristo. Y cuando dejamos de hacerlo, a él dejamos de hacerlo. Tanto has querido, Señor, identificarte con ellos. ¡Qué diferentes serían nuestras actitudes frente al prójimo –en la vida de familia, en el trabajo, en el barrio, en la comunidad...-, si esto lo creyéramos de verdad y lo tuviéramos en cuenta siempre! Señor, ilumina los ojos de mi corazón para que vea tu rostro en cada persona que me encuentre en la vida.

2. Cuando leemos y meditamos esta página del evangelio, a todos nos gustaría estar a la derecha de Cristo y escuchar su invitación: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.” Y para lograrlo el Señor nos dice que basta que amemos y sirvamos al prójimo. Lo que ocurre es que no llegamos a creer que en el otro está Cristo. A veces he pensado qué habríamos hecho muchos si nos hubiéramos encontrado con Cristo en la calle de la Amargura. Ante aquel Nazareno hecho un guiñapo, tal vez, nos habríamos conmovido y pensado que no era justo que lo trataran así. Pero ¿hacer algo por él...? Habríamos pensado que era meternos en demasiados líos. Porque ¿no es lo que ahora hacemos, cuando nos encontramos con él en el pobre, en el necesitado, en el emigrante, en el enfermo, en el solitario, etc.? Y es que no creemos su Palabra cuando ésta nos complica la vida. Más fácilmente creemos que Cristo está en un pedazo de pan, en la eucaristía, que en el hermano... Y si Cristo dijo: “Esto es mi cuerpo”.... también dijo: “lo que hicisteis con cada uno de estos a mí me lo hicisteis”... Lo que ocurre es que creer en la Eucaristía nos compromete menos. Señor, en esta cuaresma conviértenos, cambia nuestros corazones, haznos de verdad creyentes en tu Palabra…, también, cuando creerla nos complica la vida.

3. “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles…” Palabras duras éstas que nos estremecen. Palabras que no nos gustaría oír, pero que podemos oír. Y no tanto por el mal que hayamos hecho al prójimo (=pecado de comisión) cuanto por el amor que hayamos dejado de darle (=pecado de omisión). Cristo no dice: “porque los habéis maltratado, los habéis enviado injustamente a la cárcel, les habéis robado”, etc., sino “porque no os habéis preocupado de ellos y no habéis hecho por ellos lo que podíais hacer”… A veces decimos: yo no hago mal a nadie. Y nos quedamos con la conciencia tan tranquila. Pero ¿hago el bien que puedo hacer al otro? San Agustín dice: “Un buen cristiano no es el que no hace nada malo, sino el que hace muchas cosas buenas. Quienes evitan el mal, pero no hacen el bien, son condenados por el Señor en el Sermón de la Montaña. No se llama bueno al que no hace cosas malas, sino al que hace cosas buenas.” Hoy tengo que preguntarme: ¿a qué personas puedo prestar alguna ayuda y no lo hago? ¿Qué más podría hacer por los demás? Haz que lo vea, Señor, y dame generosidad para hacerlo.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

11/02/2008


  • Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
  •