Sábado de la 2ª semana del Tiempo Ordinario

Paso la palabra. Para meditar cada día
Sábado de la 2ª semana del Tiempo Ordinario
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales. ( Marcos 3, 20-21)

  1. Ante este breve pasaje del evangelio, una primera reflexión: ¡qué solo e incomprendido debió sentirte Jesús en muchos momentos! Los escribas y fariseos rechazaban su mensaje y su obra, y llegan a acusarle de endemoniado. Los mismos discípulos no le entienden del todo. Esto le entristecería, sin duda. Pero nada le desanimará: él seguirá adelante con su misión de anunciar y realizar el Reino, con su siembra de amor y esperanza, levantando los ánimos de los desanimados y abatidos. Y cómo acude la gente a él: “ se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer”.... Señor, a nosotros, los cristianos, miembros de tu pueblo, de la Iglesia, nos toca continuar tu obra, como meditaba ayer. Pero ¿nos buscan los abatidos y desesperanzados, los desconcertados y sin metas, los pobres, los pecadores, porque saben que pueden confiar en nosotros, que en nosotros van a encontrar comprensión y ayuda?; ¿cómo los acogemos?; ¿se marchan reconfortados, con la esperanza recobrada, porque al menos les hemos escuchado, les hemos dado cariño y hemos hecho lo posible para ayudarles? Señor, ábrenos el corazón, para que nadie que venga a nosotros, se sienta defraudado.
  1. Otra reflexión: A Jesús nada le impedía seguir con su misión. Pero sus parientes no pueden soportar las habladurías de la gente, y que vaya predicando cosas que sonaban a extrañas, levantando polémicas, y siempre rodeado de enfermos y pecadores e indeseables. Por eso “vinieron a llevárselo a casa, porque decían que no estaba en sus cabales”. Amarga suerte la de Jesús: no ser comprendido ni por su familia. Porque no se comporta como ellos esperaban, lo toman por loco... Y nosotros nos quejamos y desanimamos ante cualquier crítica por ser cristianos, o porque nos tildan de “fuera de tiempo” por no seguir la moral laxa y relativista de de la mayoría, o cuando la familia nos reprocha que “perdamos el tiempo” colaborando en una ONG o en otras causas. Señor, que no espere yo más comprensión que tú, si vivo como discípulo tuyo. Que en los momentos de desánimo, me acuerde de ti, de quien dijeron que estabas loco porque eras fiel a tu misión. Dame tu fuerza y valentía para seguir. Lléname de tu amor, y que tu amor me empuje a continuar en la brecha.
  1. María, Madre de Jesús y Madre mía. Tú no te escandalizabas ni avergonzabas de tu Hijo. Tú te sentirías muy orgullosa de él y de su obra. No comprendías muchas cosas; pero te habías fiado de Dios, cuando aceptaste ser su Madre, y seguías fiándote. Por eso guardabas todas esas cosas en el corazón, en espera de que la luz llegara y lo iluminara todo. Y ¡claro que la luz llegó! Y ¡qué luz, Madre: la Resurrección del que despreciaron hasta matarlo en la cruz! Ruega por mí, para que yo, poseído, como Jesús, de la locura del amor al Padre y a los hombres, cumpla mi misión de cristiano, aunque no sea comprendido, ni por los míos.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

26/01/2008


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