Sábado de la 7ª semana de Pascua
Por Jesús Aniorte
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?» Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?» Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.» Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?» Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo. (Jn 21,20-25) 1. Meditábamos ayer cómo Jesús encargó a Pedro que se entregara a la comunidad, a los hermanos. Vimos también que le advirtió que el camino del seguimiento de Jesús que iba a recomenzar, escuchando el nuevo “Sígueme” de Jesús, le llevará a una muerte como la del Maestro. Caminando Pedro con Jesús, se volvió y “vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba…” Y al verlo, Pedro pregunta a Jesús: “Señor, y éste ¿qué?” Juan no había negado a Jesús, como hizo Pedro. Ahora los dos siguen a Jesús. Pero ¿sufrirá Juan martirio como ha dicho Jesús que ocurrirá a Pedro, o tendrá un trato “especial”? Jesús responde”: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.» Como diciendo: “No te preocupes de qué va a ser de Juan; preocúpate sólo debe seguirme”. ¿No nos ocurre a muchos lo que a Pedro? Tendemos a comparar fácilmente nuestro camino con el de los demás: ¿Por qué al otro no le pide el Señor lo que me pide a mí? Y hoy, Señor, me dices, como a Pedro, que lo importante es que yo que te siga, y te siga por mi propio camino, aunque sea distinto al de los otros, más complicado, o menos brillante, pero es el que tú me has señalado, porque sabes que es el mejor para mí. Señor, enséñame a aceparlo y a recorrerlo con gozo y fidelidad. 2. Se cuenta de san Antonio Abad que hubo un tiempo en que andaba muy preocupado de quiénes -el día del juicio final- se salvarían o se condenarían. Hasta que un día oyó una voz que le dijo: «Antonio... ¡ocúpate de ti mismo!» Y es que tenemos un peligro: preocuparnos de lo que ocurrirá mañana, y de si éste o aquél se salvará o no, y olvidamos preguntarnos qué espera el Señor de nosotros hoy y qué nos pasará, si no seguimos el camino que nos ha señalado el Señor… Sí, preocupémonos de los demás, roguemos por ellos, pero, sobre todo, preocupémonos de ver si seguimos el camino que nos lleva al encuentro con el Señor, y si somos ejemplo para los demás. Señor, quiero seguir por tu camino, aunque sea a trompicones; ayúdame para que logre cumplir en todo tu voluntad. 3. Es víspera de Pentecostés. La liturgia de estos días nos recuerda que los Apóstoles, junto con María, perseveraban en la oración, esperando el Espíritu Consolador que Jesús había prometido. Oremos también nosotros... María, Madre nuestra, enséñanos a orar con el fervor con que tú orabas en aquella espera y ayúdanos a preparar nuestros corazones para acoger el don del Espíritu, que el Señor quiere darnos. Espíritu Santo, ven.
3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
18/05/2013
Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
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