Sábado 4ª semana del Tiempo Ordinario
Por Jesús Aniorte
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que ha-bían hecho y enseñado. Él les dijo: "Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco." Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma. (Marcos 6, 30-34). 1. Los discípulos vuelven de su correría apostólica y le cuentan a Jesús lo que les ha ocurrido. Los amigos comparten sus experiencias con el Amigo. Jesús les invita a un sitio tranquilo, para estar a solas con ellos. ¿Busco yo la comunicación con el Señor, para contarle lo que me ha ocurrido: alegrías, tristezas, ilusiones, desengaños…? Él siempre nos espera, pero ¿nosotros sentimos esa necesidad, “tenemos tiempo”? Y, sin embargo, sin intimidad con el Señor no hay posibilidad de vivencia profunda del evangelio, de vida apostólica fructífera. ¿Cómo vivir una vida en Cristo y contagiarla a los demás, sin estar llenos de Cristo? Escribe J. Esquerda: “El que trabaja por Cristo siente ganas de expansionarse con él. No es acción apostólica la que impide al apóstol su intimidad con Cristo. Como no sería verdadera intimidad con Cristo la que no empujara a extender el reino. En la expansión con Cristo se forjan los apóstoles.” Señor, que los cristianos no lo olvidemos. Que comprendamos que no es tiempo perdido el dedicado a la oración. 2. "Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco", les invita Jesús. El planeaba descansar y estar a solas con los suyos, pero la gente le busca. Ve Jesús a la multitud “y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor", sin nadie que los guíe y los defienda, ni les dé una palabra de aliento, de esperanza y de cariño. ¡Cuántas veces andamos también nosotros como ovejas sin pastor, desorientados! Señor, ten compasión de nosotros, sal a nuestro encuentro y oriéntanos. Mira que buscamos el sentido de nuestra existencia y necesitamos ser guiados, porque corremos peligro de escuchar a otros maestros, que no nos dan palabras de vida precisamente… Ilumínanos, Señor; que comprendamos que no hay más Maestro de vida que tú. Que cada domingo -o cada día- acudamos con hambre a la asamblea a la que nos convocas, en la que nos enseñas tu camino de vida y amor y nos repartes tu Pan de vida para que podamos caminar por ese camino.
3. Cuando Jesús ve a la gente que le busca, siente lástima y cambia de plan: renuncia al descanso y a la soledad planeados “y se puso a enseñarles con calma”. Siempre lo mismo: la necesidad de la gente conmueve a Jesús, que siempre se muestra tierno y acogedor con ella y nunca la deja en la estacada. Buena lección para nosotros que vamos por la vida tan encerrados en nuestros problemas, preocupaciones, asuntos y planes, que nos incapacitan para escuchar los gritos y ver las necesidades de los hombres. Señor, ayúdanos; que vivamos más abiertos a los demás; que, a ejemplo tuyo, respondamos con amor incluso a los que irrumpen inoportunamente en nuestras vidas, perturbando nuestros planes. Señor, que nunca un plan nuestro pueda más que una necesidad del hermano.
3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
09/02/2013
Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
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