Lunes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario
Por Jesús Aniorte
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: -«Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás.» Los apóstoles le pidieron al Señor: -«Auméntanos la fe.» El Señor contestó: -«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería.» ( Lucas 17, 1-6). 1. En este breve evangelio se recogen tres dichos de Jesús. El primero es sobre el escándalo: “Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar”. En la comunidad de Jesús somos responsables los unos de los otros. Con nuestra vida podemos contagiar Evangelio o apartar de él, ayudar a crecer en la fe o ser un estorbo para la fe. El Señor habla de escandalizar a los “pequeños”; y los pequeños no sólo son los niños, sino los “débiles en la fe”, los hermanos que necesitan apoyo y ánimos para perseverar y crecer en ella. La gravedad del pecado de escándalo se muestra en el castigo que a que será sometido el que escandaliza: ser arrojado al mar con una rueda de molino al cuello. Y es que para Dios cada uno de estos pequeños tiene un valor supremo, pues su voluntad es que ninguno ellos se pierda.. Hoy debemos preguntarnos cuál es el influjo que ejercemos cada uno con nuestra vida en las personas más débiles den la fe, que nos rodean, en la familia, en la comunidad, en el grupo de amigos... ¿Yo –con una vida comprometida, que rezuma evangelio- soy llamada a acercarse a Dios, o, por el contrario, –con una vida de tibieza, de un cristianismo rutinario- sirvo de escándalo, de “tropiezo”, y alejo a la gente de la Iglesia? 2. En segundo lugar nos invita a tener un corazón generoso y perdonar al hermano que nos ofende: “Si tu hermano peca, repréndele; y, si se arrepiente, perdónalo”. La comunidad de Jesús es una comunidad de "hermanos". Pero hermanos limitados, pecadores que pueden ofenderse unos a otros. ¿Qué hacer cuando esto ocurre? Primero, corregir fraternalmente al que peca. Pero “corregir” con delicadeza y amor para animarlo a corregirse, mostrando así que nos importa su vida cristiana. Y después, perdonarlo. Y no una vez, sino, siempre: “si peca siete veces al día contra ti, y siete veces vuelve a ti... perdónale.” Corregir y perdonar. Dos cosas, Señor, que nos cuestan mucho. Se nos da mejor criticar y condenar al hermano a su espalda o echarle en cara su fallo y guardar rencor en nuestro corazón. Con lo que, más que ayudarle a corregirse, lo que hacemos es humillarlo y alejarlo de nosotros. ¿Tengo alguien a quien no he perdonado aún? ¿Guardo en el corazón algún rencor, alguna herida que no ha cicatrizado y duele? Señor, dame un corazón nuevo, un corazón-según-tu-Corazón. Que, con amor, me acerque al hermano que ha caído y trate de ayudarle a levantarse. Y que siempre lo perdone, como tú me perdonas a mí. 3. Los discípulos, impresionados por el estilo de vida tan exigente que les ha presentado Jesús, comprenden que a su fe -como dice Stöger- hay que añadirle fe si quieren cumplir lo que exige Jesús. Por eso, le rueguen: "¡Auméntanos la Fe!”. Como diciendo: “Señor, el estilo de vida que nos propones excede nuestras fuerzas. Ayúdanos a vivirlo.” Jesús les dijo: "Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a esta morera: Arráncate y plántate en el mar. Y os obedecería". También yo, Señor, me veo impotente para vivir lo que me exiges; por eso, como los Apóstoles, te pido que aumentes mi fe, que me des tu gracia. En mi vida, Señor, descubro demasiadas "moreras" que arrancar, y necesito muchos "granos de mostaza" de fe para arrancarlas… Dámelos, Señor. Entonces sí lograré amar a todos tanto, que pueda perdonarlos hasta “siete veces al día”.
3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
12/11/2012
Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
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