15 octubre – Sta. Teresa de Jesús

Paso la palabra. Para meditar cada día
15 octubre – Sta. Teresa de Jesús
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, exclamó Jesús:  -«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. SI, Padre, as! te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.» (Mateo 11, 25-30).

1.      Jesús da gracias y bendice al Padre porque la gente sencilla, hombres y mujeres del pueblo llano, los menos valorados, son los que escuchan y acogen la Buena Nueva del Reino que anuncia Jesús con palabras y milagros. Ellos, los de corazón sencillo, los de corazón de niño confiado, creen en Jesús y le siguen. Pero los sabios –fariseos y escribas- piensan que ya conocen a Dios y lo que Dios quiere. Y encerrados en la soberbia de su sabiduría, se niegan a acoger la novedad del Reino de amor que Jesús proclama. Y se quedan fuera. Señor, vacía mi corazón de toda “sabiduría” orgullosa, y dame un corazón sencillo, abierto a tu amor.

2.      En toda la Biblia aparece claro que Dios prefiere a los humildes y sencillos de corazón, que, vacíos de sí mismos, se le confían plenamente. A éstos es a quienes se les revela más plenamente. Ello explica que gente sencilla, de cortos alcances intelectuales, pero de una gran fe, comprenda vivencialmente a Dios e intuyan su voluntad mejor que muchos sabios y entendidos en teología. Como san Francisco de Asís y el Cura de Ars, personas de pocos conocimientos teológicos, pero totalmente abiertos al amor de Dios. Y Santa Teresa de Jesús, cuya fiesta celebramos hoy, no tenía doctorados académicos ni era gran conocedora de la teología, pero es Doctora de la Iglesia, maestra y guía de la Iglesia.  Porque se abrió a la Sabiduría de Dios. Comprendió que  no se puede vivir dividido: un rato en la iglesia, cristiano;  otro rato trabajando o divirtiéndome, pagano. Hemos de estar siempre unidos a Dios y amarle, porque: también "entre los pucheros anda el Señor". Cuando uno es del Señor lo es en todas partes.

3.      Señor, dame un corazón  humilde, abierto a la gracia de Dios, a la luz del Espíritu. Que mi corazón esté siempre preparado y atento para escuchar tu palabra de vida. Concédeme captar los signos de tu amor y ternura: que el fuego de tu Espíritu caldee e ilumine mi corazón para conocerte a ti como Padre y a Jesús como nuestro hermano, y para amar al prójimo. Y que nunca me engañe a mí mismo, quedándome en alimentar mi conocimiento de Dios nada más. En Santa Teresa nos has dado, Señor,  una excelente guía  para  ir a ti, nosotros los cansados y agobiados, sabiendo que nos aliviarás. Ir a ti, Señor,  y cargar con tu yugo llevadero y aprender tu mansedumbre y humildad de corazón, ¡qué estupendo modo de encontrar descanso! No hay mejor senda para hallar la verdadera sabiduría.  Entonces viviré lo que escribió Sta. Teresa:

Nada te turbe,
nada te espante;
Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene
nada le falta.
Sólo Dios basta.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

15/10/2012


  • Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
  •