Viernes de la 22ª semana del Tiempo Ordinario

Paso la palabra. Para meditar cada día
Viernes de la 22ª semana del Tiempo Ordinario
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: "Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber." Jesús les contestó: "¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán." Y añadió esta parábola: "Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: "Está bueno el añejo." (Lucas 5:33-39).

1. Jesús y sus discípulos tomaban parte, sin reparo, en banquetes y fiestas. Esto escandalizaba a las autoridades religiosas de su tiempo, los fariseos y escribas. Hoy vemos cómo éstos echan en cara a Jesús que sus discípulos no lleven  una vida austera, de ayunos frecuentes y oración, como los discípulos de Juan y los de ellos mismos: "Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber." A veces, nosotros, desde nuestro orgullo y autosatisfacción, ¿no criticamos a los que no viven su fe a nuestro estilo y modo? Como si el nuestro fuera el único camino para ir a Dios… Así ocurre, por ejemplo, en los miembros de algunos “grupos” o “movimientos” cristianos: lo suyo es lo bueno, lo fetén. ¿Lo de los demás?... Hoy te pido, Señor, que me des un corazón humilde; que no me crea mejor que los demás. Que camine hacia Dios por el camino que me has mostrado, pero respetando que otros te busquen por caminos distintos.

2. En la religiosidad judía del tiempo de la espera del Mesías la práctica penitencial del ayuno era muy estimada. Había que hacer penitencia para acelerar la venida del Mesías. Pero ahora la espera ha terminado. Aunque escribas y fariseos no lo quieren reconocer, el Mesías ya está en medio de su pueblo: ha comenzado un tiempo nuevo, es tiempo de boda y de alegría. ¿Cómo van a estar tristes y en ayunos los que han acogido a Jesús como Mesías, si con él ha comenzado el banquete de la salvación? Es lo que dice Jesús a los fariseos: "¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos” Jesús es el Novio esperado. Es el  tiempo de la boda del Reino, y en la boda no se ayuna, sino que se hace fiesta y hay alegría y júbilo. Por eso, no ayunan sus discípulos. Ellos ayunarán y estarán tristes, cuando Jesús les sea arrebatado brutalmente. Ahora, Señor, los cristianos ayunamos, oramos, hacemos penitencia, en memoria de tu pasión y muerte, mientras esperamos tu venida definitiva. Por eso vivimos entre la alegría y el gozo de sabernos salvados ya por ti, Señor, y la tristeza de no tenerte visiblemente entre nosotros. Pero con la segura esperanza  de que vendrás para llevarnos contigo para participar en el banquete eterno del Reino.

3. Después, Jesús añade la parábola del manto y los odres nuevos: "Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo... Nadie echa vino nuevo en odres viejos... A vino nuevo, odres nuevos”. Jesús no ha venido a poner remiendos al “manto” y a los “odres” de la religión antigua,  estableciendo nuevas prácticas. Él ha venido a hacerlo nuevo todo, a inaugurar una “alianza nueva.” En ella no son las prácticas externas las que agradan a Dios, sino la conversión interior, el cambio de corazón. Esta novedad es la que rechazan los judíos. Estaban cómodos instalados en lo antiguo. Pero sin cambio del corazón, sin transformación interior, ¿de qué sirven las prácticas externas? Lo que no nace del amor, ni se hace con amor,  ni lleva al amor, de poco sirve. ¿Cómo ando yo en esto? ¿Soy de los que están aún  en la “antigua alianza”, en el mero cumplir ritos y prácticas? Señor, dame tu Espíritu, que me re-nueve para que todo lo realice con amor y por amor.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

07/09/2012


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