Domingo 22º del Tiempo Ofrdinario (B)

Paso la palabra. Para meditar cada día
Domingo 22º del Tiempo Ofrdinario (B)
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: - «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?» El les contestó: - «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos. "Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.» Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: - «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.» (Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23)

1. De nuevo, los fariseos con sus acusaciones de que los discípulos no cumplen algunas tradiciones de los mayores, como la de lavarse las manos antes de comer. Jesús -sin negar esas tradiciones-  critica, como habían hecho los profetas,  que se queden  en lo externo, en un culto de labios afuera, vacío, sin  entregar el corazón.  Señor, ¿no es lo que hacemos muchas veces nosotros? ¡Cuántas veces nos quedamos en el cumplimiento de las normas y tradiciones, en lo exterior, y nos olvidamos del corazón y de la entrega a Dios y a los demás. Y ser cristiano no es cumplir normas y leyes, sino vivir en el amor y construir la fraternidad. Señor, perdóname, porque muchas veces merezco que me recuerdes lo de Isaías: “"Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.”

2. Para que no nos quedemos en sólo lo exterior, El Señor nos invita a mirar hacia den-tro, hacia  el corazón. "Escuchad y entended todos; nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre”, nos dice. No debemos olvidar, pues, que a Dios lo que le importa  es lo de dentro, no lo que aparece. Hemos de procurar limpiar el corazón de toda la suciedad que hay en él. Porque si nuestro corazón está limpio, de él brotará, como del manantial claro, el agua de las acciones buenas. Pero si está  ocupado por la maldad,  ¿qué acciones pueden brotar de él? Lo lógico es que salga lo que dice Jesús, “los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad”. Y con todo esto, ¿cómo no van a estar envenadas nuestras relaciones con los hermanos? Hoy, Señor, quiero mirar dentro de mi corazón. Ilumíname, dame ojos sinceros para que vea qué hay en él. Y, sobre todo,  ayúdame a arrancar las malas hierbas que descubra.

3. J. J. Bartolomé dice que  “Dios no se entretiene en observar lo que le mostramos; él está interesado en cuanto hay dentro de nuestro corazón; espera de nosotros que busquemos su voluntad y la aceptemos cordialmente.” Señor, que a mí me interese sólo lo que a ti te interesa. Que, como alguien dijo, no pierda el tiempo cultivando cosas baladíes que el viento se lleva. Que busque lo importante, que te busque a ti, que te abra las puertas. Ven, Señor, dame tu Espíritu, que haga morada en mí, y entonces sí florecerán en mi vida los actos de amor, de entrega, de servicio, de comprensión… 

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

02/09/2012


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