Miércoles de la 8ª semana del T. O.

Paso la palabra. Para meditar cada día
Miércoles de la 8ª semana del T. O.
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelanta- ba; los discípulos se extrañaban y los que seguían iban asustados. Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: - Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del Hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los letrados, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará. Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: - Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir. Les preguntó: -¿Qué queréis que haga por vosotros? Contestaron: - Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda. Jesús replicó: - No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar? Contestaron: - Lo somos. Jesús les dijo: - El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado. Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: - Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos. (Marcos 10,32-45).        

1. Jesús sube a Jerusalén con los suyos. Jerusalén no es sólo un lugar geográfico, es el lugar de la traición, del sufrimiento, de la muerte y la resurrección. Jesús ya les había hablado de esto en otras ocasiones. Hoy repite el anuncio: “el Hijo del Hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los letrados, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.” Y los discípulos –como si no hubieran escuchado- siguen con sus sueños de grandeza, y sólo se les ocurre ver cómo situarse bien en el Reino de Jesús, que piensan que está cerca. Así, Santiago y Juan -guiados por sus expectativas de un mesianismo triunfador- se adelantan a los demás y piden los primeros puestos para ellos: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Ser importante, sobresalir… ¿no es lo que buscan muchos, y por lo que se lucha en esta sociedad? Y nosotros ¿no participamos, de alguna manera, en esa lucha?... Señor, ¡qué decepción! A los discípulos les has hablado de tu Pasión y muerte que se avecina, y ellos sólo piensan en ser importantes y ocupar los primeros puestos… Pero ¿cómo escandalizarme de la actitud de los Zebedeos y condenarlos? Después de escuchar yo tantas veces tu evangelio, ¿no sigue habitando en mi corazón la misma ambición de poder, de estar por encima de los demás? Señor, que comprenda, por fin, tu mensaje de amor y de entrega. Que no  me resbale, como tantas otras veces.

2. “Jesús replicó: - No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?” ¿Cuántas veces tampoco nosotros sabemos lo que pedimos y buscamos? Olvidamos que, para estar con el Señor, para ser comensales en el banquete de su reino, antes hay que “beber el cáliz que Jesús va a beber”, hay que pasar por el trago amargo que él pasó, y “bautizarse”,  o sea, ser sumergidos en el mar de la humillación, del sufrimiento, del dolor y de la muerte en el que él se sumergió. Marcos dice que en el camino hacia Jerusalén “Jesús se les adelantaba“. Y es que tú, Señor, siempre vas delante, abriendo camino, como para suavizarlo y hacerlo para nosotros más transitable. Señor, bien sabes que seguirte por el  camino de la de entrega, del servicio y el vaciamiento, me asusta. Pero, yendo tú delante, ¿cómo voy a echarme atrás?

3. Los otros diez discípulos se indignaron contra Santiago y Juan. Es decir, la ambición divide al grupo. Jesús aprovecha la ocasión y proclama: “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.” Está claro: en su comunidad la grandeza no viene del poder que se tenga, ni del puesto que se ocupa en la escala social, ni de los títulos que se ostentan. La grandeza viene del servicio, de la disponibilidad, de la entrega a los hermanos. En su comunidad, pues, para ser grande, hay que servir; para ser el primero, hacerse esclavo de todos: “Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.” Señor, que, comprenda, por fin, que en  tu comunidad  no caben los dominadores, sino sólo los servidores. Porque tú, que eras el Señor,  te hiciste  “el-que-sirve-hasta-dar-la-vida”.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

30/05/2012


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