Peña Barcelonista Totana
La Ciudad de Totana
PRESENTACIÓN CANDIDATURA DE LA XXXII TROBADA MUNDIAL DE PEÑAS BARCELONISTAS > La Ciudad de Totana

BREVE RESEÑA HISTÓRICA

Los primeros vestigios arqueológicos se remontan al Paleolítico Medio (Cueva de la Moneda) y Superior (Cejo del Pantano, Los Mortolitos). El final del Paleolítico está representado en los abrigos del Rincón de Yéchar y de Santa Leocadia. Si bien el Neolítico no se encuentra suficientemente documentado, le sigue un rico Eneolítico (3.000-1.900 a.C) representado por los yacimientos de Los Carboneros, El Campico de Lébor y la cueva sepulcral de Los Blanquizares, de donde procede la famosa hacha enmangada expuesta en el Museo de Almería. Con todo, sobresale en Totana la cultura de El Argar (1.900-1.350 a. C.), cuyo poblado de La Bastida fue la primera estación excavada y publicada de esta cultura (Inchaurrandieta, 1.869). Otros yacimientos argáricos son: La Cabeza Gorda, Los Yesares y Las Anchuras. La continuidad cultural queda manifestada en varios yacimientos del Bronce Final y Edad del Hierro, entre los que destaca el poblado de Las Cabezuelas, situado junto al casco urbano. Este yacimiento ha aportado un rico material ibérico expuesto en el Museo Arqueológico de Lorca.

El solar que ocupa el casco urbano ha dado importantes restos arqueológicos romanos (aunque la tradicional denominación Deitana Urbs no cuenta con respaldo histórico), entre los que sobresalen seis epígrafes latinos en los que se nombra a un senador y a un caballero. También destaca un miliario fechado en el año 8 a. C. Probablemente Totana constituyó un municipio romano que entró en un período de decadencia y ruralización a partir del siglo V.

Aunque no conocemos bien el papel que jugó Totana a la llegada de los musulmanes (713, Pacto de Teodomiro), tenemos constancia de que Tawtana es nombrada como uno de los iqlim (distritos) de Tudmir por el historiador musulmán al-Udri en el siglo XI. Con posterioridad los datos históricos están relacionados con la conquista cristiana del Reino de Murcia. En 1.086 se produjo la ocupación temporal del castillo de Aledo por García Jiménez, que duró varios años. A mediados del siglo XIII el infante don Alfonso conquistó el territorio para Castilla y en 1.257 creó la Encomienda de Aledo y el lugar de Totana, donándola a la Orden Militar de Santiago para que se encargara de defender el territorio y favorecer su repoblación. Desde esa fecha hasta la segunda mitad del S.XVI, la vida de Totana se va a limitar a su condición de arrabal y casas de sementera, pero desde la desaparición del peligro musulmán va adquiriendo cada vez más importancia en su contexto. Sólo así se explica lo insólito de que en la rebelión de Las Comunidades (1.520-1521), este arrabal se confederara con los comuneros de Lorca, Cartagena y Murcia frente al Concejo y villa de Aledo, que permaneció fiel a Carlos V. Diez años más tarde, los vecinos de Aledo inician un éxodo voluntario hacia Totana que culminará con el traslado a ésta del cura (1.538), Concejo (1.550) y Encomienda (1.553).

A partir de estos momentos se inicia la construcción de una nueva villa en torno a un eje, la rambla de La Santa, que la divide en dos barrios: Sevilla y Triana. Esta división, que se constata documentalmente desde fines del siglo XVI, está relacionada con la fuerte emigración estacional que se producía desde Totana a la ciudad de Sevilla, a la recolección de sosa y barrilla.

Durante el siglo XVII se lleva a cabo un gran desarrollo de la morfología urbana, al propio tiempo que se produce un gran avance de la roturación de tierras.

El siglo XVIII fue fundamental para Totana. El apoyo prestado a Felipe V en la guerra de Sucesión fue compensado generosamente: Privilegio de Intitularse Leal y Noble (1.709), Vara de Alcalde Mayor y Juez de Letras (1.713), amén de una serie de obras públicas de gran envergadura: reconstrucción de la Casa de la Encomienda, pantano de Lébor, presa de El Paretón. Antes de terminar esta centuria se pone fin a una inquietud que desde hacía más de dos siglos mantenía la población de Aledo por su separación de Totana. En 1.795 el rey accede a las peticiones de la villa fortificada segregándola de Totana, creando un nuevo Ayuntamiento y señalándole término.

El siglo XIX está marcado por una serie de crisis, consecuencia de la rotura del pantano de Puentes, la guerra de la Independencia, así como epidemias y hambrunas derivadas de las malas cosechas.

En 1.918 el rey Alfonso XIII, concede a Totana el título de ciudad a instancias del general D. Angel Aznar y Butigieg.

COMO LLEGAR A TOTANA

Totana, municipio de la Región de Murcia, goza de una privilegiada situación pues se encuentra a 40 km de la capital de la región; a 30 km de la costa mediterránea (Mazarrón) y a los pies de Sierra Espuña; en pleno Valle del Guadalentín, en la ruta natural que enlaza el Levante con Andalucía.

Sus comunicaciones están favorecidas por la autovía del Mediterráneo; por la línea de ferrocarril; en automóvil, se encuentra aproximadamente a una hora de trayecto de los aeropuertos internacionales de San Javier (Murcia) y el Altet (Alicante).

Tiene una extensión de 287,67 Km2. Limita con Lorca, Mazarrón, Alhama de Murcia, Mula y Aledo.

CARACTERÍSTICAS

En cuanto a la climatología, el municipio se encuentra en el dominio de la zona árida mediterráneo, con una temperatura media anual de 17,8º C. Disfruta de más de 100 días al año de temperatura superiores a los 30º C; siendo muy escasos los días con heladas, que no suelen sobrepasar una semana al año.

Casi 3000 horas de sol al año le confieren a la zona un gran estado de bienestar, en cuanto a condiciones ambientales, y, sobre todo, una gran potencialidad para la agricultura, limitada por la gran aridez, pero compensada mediante el riego de aguas del trasvase Tajo-Segura y de pozos del acuífero del Valle del Guadalentín.

La precipitación media anual es de 321 mm año, intercalándose años muy secos con otros lluviosos que, de forma irregular, provocan inundaciones. Los meses de otoño son los que registran mayores índices de pluviometría, mientras que el verano es prácticamente seco.

La humedad relativa media es del orden del 64,2 %. Los vientos son de débiles a moderados, excepto rachas más fuertes, puntuales y poco frecuentes, con un recorrido medio anual de 107,4 Km/día. Las rachas de vientos más fuertes se presentan en primavera y las más bajas en invierno.

Tiene una población de 28.567 habitantes, distribuidos entre el casco urbano y ocho diputaciones: Paretón, Raiguero, Lébor, Ñorica, Mortí, Huerta, Viñas y La Sierra.

Habitada desde la Prehistoria por los diferentes pueblos y culturas, cuyos testimonios aparecen presentes en asentamientos como el Cabezo de la Bastida, Los Blanquizares de Lébor e incluso dentro del casco urbano. Iberos, fenicios, cartagineses y romanos han dejado, igualmente, huellas de su presencia en esta tierra.

Fue tras la paz que instauró la monarquía de los Reyes Católicos, después de concluida la Reconquista, cuando Totana comenzó su desarrollo como núcleo poblacional. Así, es una ciudad que nace como tal y se desarrolla urbanísticamente en la segunda mitad del s. XVI. De aquella época conserva el entramado urbano irregular y sosegado de su casco histórico, con hornacinas repartidas por las esquinas, estupendas rejerías y su singular Plaza de la Constitución, de forma triangular y perspectiva única. En esa época es cuando Totana desarrolló su identidad, su poblamiento, sus expresiones arquitectónicas, religiosas, culturales, gastronómicas, festivas…

ACTIVIDAD ECONÓMICA

La actividad económica se centra en la agricultura y ganadería, gozando de merecida fama el pimiento de bola para pimentón (reconocido por Consejo Regulador de la denominación de Origen “Pimentón de Murcia” tiene su sede en Totana), la uva de mesa, los agrios, almendra, cebolla, alcachofa, etc., también hay invernaderos de flores. Tienen gran importancia las explotaciones ganaderas (fundamentalmente ovino y caprino), de dimensiones pequeñas y medianas.

Desde las cooperativas agrarias, siendo la cooperativa COATO de Totana pionera en este campo, se incentiva el tipo de “cultivo integrado”, que son aquellos que se realizan bajo un conjunto de normas encaminadas a la utilización de técnicas y métodos de producción agraria compatibles con el medio ambiente. En el término municipal de Totana estas técnicas se están utilizando principalmente en uva de mesa.

En lo que se refiere a la industria hay que destacar las cárnicas y la de materiales de construcción, almacenaje y distribución de huevos y la de productos fitosanitarios, también las derivadas de la transformación y envasado de los productos agrícolas. El Parque Industrial de “ El Saladar”, gestionado por la empresa municipal PROINVITOSA posibilita este desarrollo industrial sostenible del municipio; su excelente ubicación y su oferta competitiva es de interés para empresas locales y foráneas.

La actividad artesanal tradicional por excelencia es la alfarería y la cerámica, siendo reflejo de esto el nombre de sus calles (Ollerías, Tinajeras,...) y la existencia de hornos árabes, catalogados por Patrimonio de Interés Cultural.

En definitiva, esta relevante actividad económica, su desarrollo comercial y la variedad de servicios, junto a los prestados por la administración municipal, hacen que el totanero goce de muy buen nivel en su calidad de vida.

CENTRO HISTÓRICO DE TOTANA

Durante el recorrido por nuestro centro histórico nos encontramos los siguientes monumentos y lugares de interés:

Plaza de la Constitución (siglo XVI), triangular y de perspectiva única también por su amplitud y luminosidad. En ella nos encontramos con algunos de los hitos arquitectónicos referenciales:

Ver foto 9Templo Parroquial de Santiago (1549-1567), construido en su núcleo fundamental durante la primera mitad del XVI para abordar las demandas producidas por el aumento demográfico. Se consagró en julio de 1567 a la advocación del apóstol Santiago según traza del maestro mayor de la Diócesis, Jerónimo Quijano. Fue ejecutado por alarifes locales y de la vecina ciudad de Lorca.

Su fachada es de estilo tardo-barroco (último cuarto del s. XVIII). Su planta es basilical de tres naves siendo la central más ancha y alta que las laterales y separada éstas por pilares y arcos longitudinales.

Diversas capillas completan su estructura. Comenzaron a construirse a partir de 1580, siendo una de las más relevantes: la de S. Ildefonso (1580), en la que destaca el retablo de la imposición de la casulla por los ángeles al santo titular (tallado en madera). Es, éste uno de los pocos retablos renacentistas de la Región de Murcia que, dedicado a la advocación de San Ildefonso fue encargado para engrandecer la capilla familiar del regidor Alonso Ramos. Otra interesante capilla es la de Ntra. Sra. del Rosario (1664), cuyo primitivo retablo fue realizado por Antonio Caro, conviene visitar también la del Bautismo, la de san Antonio Abad y la de los Dolores.

Este templo alberga una magnífica techumbre mudéjar realizada por el lorquino Esteban Riberón.

En el altar mayor se encuentra un retablo barroco (1672) con columnas salomónicas, en cuya decoración destacan las hojas de parra. Es obra de Antonio Caro “El Viejo”.

En su interior podemos contemplar imágenes de destacado valor artístico y religioso, sobresale la de Santa María Magdalena, atribuida a Francisco Salzillo. La talla del titular Santiago, patrón de Totana, es obra de González Moreno. En 1780 se construyó el camarín donde se ubica esta hermosa escultura.

Ver foto 2La Torre. Identidad de la ciudad de Totana, fue edificada en el siglo XVII (1606-1608). Construida según traza del arquitecto Juan Fernández y ejecutada por el maestro Juan de Zabala, alarife totanero. Se levantó con el claro objetivo de situar el reloj y las campanas, elementos de convocatoria a la liturgia y la oración de réquiem así como para organizar las tandas de riego. Esta torre de tres cuerpos, se erigió utilizando como material básico el ladrillo visto. El segundo cuerpo está rodeado por una baranda que estuvo “dada de azul y oro fino” y en cuya base se encuentran una serie de mascarones. Con bóveda o chapitel se cubrió en épocas anteriores. En la actualidad se remata con unas almenas, propias del gusto neogótico del S. XIX. Bajo ellas, terroríficas y fantásticas, aparecen las gárgolas, realizadas en cerámica por las manos diestras de alfareros locales.

El edificio del Ayuntamiento . Después del traslado del Concejo desde la villa de Aledo hasta el «arrabal de Totana» se construyó a lo largo del siglo XVI un edificio para albergar esta institución. En el siglo XIX fue remodelado y restaurado en 1990. Aún se conservan en el último piso los techos de madera y las bóvedas del sótano.

La fuente de Juan de Uzeta (1751-1753) es una obra barroca del siglo XVIII, única en la región. A lo largo de la Historia Totana ha estado dividida en dos barrios: el de Sevilla y el de Triana; al barrio de Sevilla no llegaba agua y para paliar el Ver foto 4problema, el Concejo acordó “conducir el agua de la fuente de la Carrasca hasta la plaza de la villa” (1.750). Se construyó para ello esta fuente barroca, según diseño del escultor granadino afincado en Lorca y que le da nombre. Se siguió para ello la traza del artista local, Silvestre Martínez. Está realizada en mármol y jaspe negro y rojo, consta de tres cuerpos. El primero, levantado sobre una base hexagonal, da acceso a 18 caños repartidos entre sus 6 lados. El segundo, mucho más dinámico y bulboso, sirve de base a la taza que recibe el agua que mana de la boca de los rostros aterrados de 3 mascarones leonados y 3 angelotes, que decoran la pirámide hexagonal del tercer cuerpo. Queda rematada la obra por un medallón en el que aparece el escudo de la ciudad; sobre él queda enclavada la cruz de Santiago.

De sus dieciocho caños ha brotado a lo largo de su existencia fresca agua que, traída desde la sierra de Espuña, surtía a los vecinos de la ciudad de un bien, tan escaso y preciado en el mundo mediterráneo.

La llamada casa de las Contribuciones , edificio de líneas modernistas, construido en las primeras décadas del siglo XX. Consta de tres plantas y semisótano. La escalera de acceso en un lateral; la planta de cubierta remata con un torreón de almenas. La fachada consta de balcón y mirador en la primera planta y balcón corrido con columnillas en la segunda, todo ello profusamente decorado con molduras, guirnaldas e impostas. En el interior, dos atlantes flanquean el acceso a la escalera; la distribución en la planta segunda se realiza mediante una galería con patio central que se abre en doble altura sobre la primera, ampliando considerablemente el espacio y la luminosidad del interior que la recibe a través de la claraboya.

Ver foto 3Centro Socio-Cultural La Cárcel . Esta edificación se encuentra sobre un promontorio habitado desde la Prehistoria, tal y como atestiguan los restos arqueológicos del Calcolítico encontrados en el subsuelo. En la actualidad acoge las dependencias culturales de la localidad. Esta construcción se levantó a finales del siglo XIX según proyecto del arquitecto Justo Millán Espinosa como cárcel del partido Judicial. Anteriormente existió en esta zona una ermita edificada a finales del siglo XVII y dedicada a la advocación de los Santos Cosme y Damián. Es de destacar el colorido de su fachada, como también el quebrado juego de su estructura, lo que le confieren al edificio un gran dinamismo y una agradable belleza. En su fachada se conserva el escudo de la Encomienda de Santiago, que estuvo, en otro tiempo, ubicado en la casa principal de esa institución. Igualmente en su interior podemos contemplar la lápida de piedra que lo acompañaba y que nos relata la vinculación de los infantes de España al maestrazgo de esta Orden Militar.

Capilla de la Milagrosa , edificación de gusto neogótico, levantada a finales del siglo XIX, sobre el solar que ocupó la ermita de la Concepción, primera de las iglesias construidas en Totana (1378). En lo que hoy es el jardín que la circunda estuvo situado anteriormente el Hospital de la Concepción, en donde la cofradía del mismo nombre, mantenía a su costa y con la ayuda de las limosnas de los vecinos las necesidades que, en la enfermedad y a la hora de la muerte, reclamaban los más pobres y necesitados. Muy cerca de allí se situó desde el siglo XVI la casa de la Encomienda, propiedad de la Orden Militar de Santiago, exponente de una institución de enraizada historia en Totana, ya que el rey Alfonso X el Sabio donó en 1257 las tierras de Aledo y Totana a esta orden militar a fin de asegurar en ellas el poblamiento, frente a la presencia árabe. Lamentablemente a mediados del pasado siglo esta noble vivienda fue derribada.

Templo parroquial de Las Tres Avemarías (templo remodelado del antiguo Convento de San Buenaventura) y Convento de los padres Capuchinos, religiosos que regentan dicha parroquia. Originariamente este convento se construyó en el siglo XVII cuando se instaló allí una comunidad de frailes franciscanos Alcantarinos (1604), que permanecieron en él hasta la desamortización del siglo XIX. A finales de ese mismo siglo un sacerdote totanero adquirió el convento y lo donó a la Orden Capuchina, que desde entonces ha ejercido en Totana una importante labor pastoral y social. Es interesante conocer esta iglesia donde encontraremos pinturas de sabor modernista junto a otras de larga historia. En su interior conserva una cripta del s.XVII En el altar mayor destacan dos lienzos, obra del pintor valenciano Senen Vila: la imagen de las Tres Avemarías y unas vidrieras diseñadas por el padre Rafelbuñol. Sus capillas construidas de mampostería ofrecen una agradable sensación de devoción y fervor religioso, como también la cripta que se encuentra bajo la capilla de la comunión

Ermita de San José. Sencilla ermita de una sola nave, construida a finales del siglo XVII y restaurada hace unas décadas. Se configura externamente como una estructura sumamente dinámica, en la que sobresale un juego de tejadillos muy armonioso. La ermita se encuentra ubicada en un extremo de la plaza que la rodea. El edificio consta de una sola nave con planta rectangular cubierto de bóveda semicircular. La fachada principal está orientada al este. En ella una puerta adintelada a acceso a través de un pequeño vestíbulo a la nave de la ermita. Se remata la fachada con una espadaña con campana, coronada con la cruz de Santiago. En la esquina sureste aparece una pequeña hornacina que carece de imagen.

En el altar mayor se encuentra el camarín con la imagen del titular, San José.

La nave rectangular de la ermita se dispone en cuatro tramos, entre cuyos pilares se han construido capillas. En el lado del Evangelio aparece, en la primera capilla una talla de la Inmaculada Concepción; a continuación un lienzo que representa las ánimas del Purgatorio, en el tercer tramo un retablo con la imagen del arcángel san Rafael; en el último tramo, una puerta lateral da acceso a la ermita.

En el lado de la Epístola, en el primer tramo se encuentra una hornacina con la imagen de san Martín de Porres; en el segundo se venera la imagen del Cristo del Despojo; el tercer tramo acoge una hornacina con la imagen del Resucitado; en el cuarto tramo, frente a la puerta lateral, una gruta acoge la devoción a Nuestra Señora de Lourdes.

En el crucero, encontramos en el lado norte una imagen del Sagrado Corazón de Jesús y en el lado sur, la imagen de Nuestra Señora de la Salud

Desde su atrio podemos contemplar la plenitud de la Sierra de Espuña, como también toda la amplitud de la fértil vega de Totana, en donde el trabajo concienzudo y paciente de sus gentes produce frutos de excelente calidad. Desde este lugar, en otro tiempo y en la festividad de San Marcos, se bendecían los campos del municipio, en la confianza de conseguir la protección divina para las cosechas, principal medio de vida de sus gentes.

Ermita de San Roque, fue construida en el siglo XVIII, después de trasladarla desde la entrada a la villa en donde se ubicó a mediados del siglo XVI para pedir el amparo de San Roque, protector de enfermedades contagiosas. Situada en la pendiente de una colina, rodeada al sur y oeste por una muralla de mampostería y el resto del edificio por un atrio al que dan acceso tres escalinatas que bajan a las calles de San Roque, Santa Eulalia y la Monja. Se trata de una sencilla construcción de una sola nave rectangular, con cubierta a dos aguas, asentada sobre arcos fajones, que presenta interiormente la forma de una bóveda semicircular de lunetos, adornada con pinturas dieciochescas de motivos florales y guirnaldas o cadenetas en tonos azul y rojo. A cada lado de dicha nave hay cinco capillas. La cabecera está formada por una capilla trapezoidal que alberga el presbiterio, decorado con un retablo fingido, con factura propia del siglo XVIII. En el altar mayor se encuentra, en una hornacina la imagen de san Roque. El crucero, a cuatro aguas y linterna, se cubre con una cúpula semiesférica sobre pechinas; en ellas hay cuatro medallones con sendas pinturas de santos: san Andrés, san Bartolomé, san Francisco de Asís y santa Catalina.

En la fachada principal se encuentra una lápida en la que, junto a otros datos, aparece la fecha de construcción: 1761. En esta ermita aguarda la imagen de Santa Eulalia, cada ocho de diciembre hasta que en solemne procesión se traslada en la tarde del siguiente día, hasta el templo parroquial de Santiago, en donde se celebran actos litúrgicos en su honor.

Ver foto 6En el lateral de esta ermita se ha construido un jardín que ofrece una bella estampa, con especial protagonismo de los elementos naturales. En él se ubica un impresionante alto relieve, tallado en los últimos meses de 2004 por el escultor Anastasio Martínez Valcárcel, en el que se nos ofrece un hermoso momento de la romería de Santa Eulalia. Este monumento ha sido colocado para conmemorar la celebración del XVII Centenario del martirio de la Patrona de la ciudad.

”Arco de San Pedro”, “De Las Ollerías” o “De La Rambla”(s.XVIII). Acueducto construido por el totanero D. Pedro de Mora Cánovas en 1753. Su diseño es obra de D. Silvestre Martínez, artífice también de la Fuente de la Plaza Mayor. Está bordeando la antigua zona de las Ollerías, donde en otro tiempo se situaron la mayor parte de los oficios alfareros de Totana. Fue construido para permitir la llegada del agua desde el manantial de La Carrasca, en la Sierra Espuña, hasta la fuente de la plaza, la de Juan de Uzeta.

Construido en ladrillo, descansa sobre piedra de sillería procedente de la Sierra de Tirieza, tallada por el maestro cantero Diego López Tello.

Otro acueducto de interés es el Arco del Perdiguero utilizado para el transporte de agua de riego. Situado en la Rambla de La Santa, en las inmediaciones de la carretera de acceso a la Ermita de la Huerta.

TOTANA Y SUS ALREDEDORES

LOS HUERTOS

En la vertiente Norte del municipio, se construyen en el s.XIX casas típicas de la huerta, casas torre, bellas casas de veraneo, rodeadas de naranjos y limoneros y embriagadas del perfume del azahar.

Algunas de ellas se encuentran en el Huerto de la Bola, Huerto de La Torreta, El Huerto de los Gray, Huerto de Marta y María, Casa de la Charca, etcétera.

LA SANTA

Ver foto 1El culto a Santa Eulalia se desarrolló en esta zona a partir del s.XIII, tras la llegada de los Caballeros de la Orden de Santiago. Se edificó, entonces una ermita modesta pero adecuada para satisfacer las necesidades de un territorio de frontera. En 1574 se construye la actual. Su composición arquitectónica y el color almagre de las fachadas son típicos de esta zona de Sierra Espuña. Se trata de un conjunto monumental declarado desde el 2002 Bien de Interés Cultural. Es monumento de obligada visita en la Región.

El Santuario de Santa Eulalia de Mérida, patrona de Totana, es un lugar donde confluyen historia, tradición, religiosidad, arte, cultura,... Es uno de los parajes más populares del municipio fuera, del ámbito urbano. Ubicado en un bello espacio en las faldas de Sierra Espuña, en el Parque Regional del mismo nombre, a 7 Km. de Totana y a 600 m. sobre el nivel del mar. Se accede a él por una carretera rodeada de pinares y huertos donde se levantan casas señoriales.

Es la de Santa Eulalia, una ermita de una sola nave cubierta con techumbre mudéjar. Sus muros aparecen decorados con pinturas del s. XVII que relatan de un modo muy didáctico la vida de Cristo, los milagros de la Santa y otros temas devocionales. Destaca también, un retablo barroco labrado por Jerónimo Caballero a principios del s. XVIII. Ver foto 5

ITINERARIOS A PIE Y LUGARES DE INTERÉS EN EL ENTORNO AL SANTUARIO

VIA CRUCIS DEL CORAZON DE JESÚS. (Distancia del Santuario 1800 m) Al abandonar el Santuario, en la carretera dirección a Aledo, nos encontramos a la izquierda con el paraje de “El Angel”, zona recreativa con barbacoas y la estatua de un ángel que señala una pequeña carretera en ascenso asfaltada, siguiendo los Pasos del Vía Crucis. Se trata de un conjunto compuesto por 14 estaciones con un total de 32 esculturas en piedra sobre la pasión y muerte de Cristo. Fueron realizadas por Anastasio Martínez Valcárcel en 1965. Éste llega hasta la cima del monte llamado “El Balcón” donde se encuentra una gran escultura del Sagrado Corazón de Jesús, obra de Nicolás Martínez de 1954. Desde allí se contemplan unas magníficas vistas del Valle del Guadalentín y, en días claros, las costas de Mazarrón.

VISITA A LA VIRGEN BLANCA. Saliendo del Atrio de la Ermita, que forma parte del conjunto arquitectónico del Santuario de La Santa, se sube por las escaleras de la izquierda en dirección a La Fuente de los Cuatro Caños. Se continúa por el sendero superior durante unos 600 m hasta llegar al mirador de la “Virgen Blanca”, donde se observa flora autóctona (acebuche, lentisco, encina, pino carrasco,...) y una antigua torre eléctrica reconvertida en palomar. Allí se acoge a esta ave, símbolo del Santuario, pues según cuenta la tradición una paloma apareció para indicar el lugar donde debía ser construida la ermita. La Virgen Blanca, que se corresponde con una imagen de la Dolorosa, se halla a 610 m de altitud. Desde aquí se observa el paraje del área recreativa del “Grifo”, la zona del “Estrecho” y una amplia panorámica del Eremitorio y del valle. Se puede continuar siguiendo el sendero principal de subida hasta alcanzar el camino asfaltado que nos conducirá hasta el Arco de Totana (construcción del s.XVIII para abastecimiento de agua potable); o bien volver desde la carretera, pasando junto a la zona de “El Grifo”, hasta el Huerto de la Santa (poblado de olivos ancestrales y en el que antaño existía un huerto medieval) y desde allí al Atrio, a la puerta misma del Santuario.

SIERRA ESPUÑA. (Desnivel 200-1583 m). En la actualidad, 17.804 hectáreas de Sierra Espuña y 1.875 de los Barrancos de Gebas cuentan con la declaración de Parque Regional y Paisaje Protegido, respectivamente.

14.183 Has y 76 kms de perímetro de RESERVA NACIONAL DE CAZA, lugar de Importancia Comunitaria y la ZEPA de Sierra Espuña. La caza en la Reserva, está dedicada a la caza mayor, especialmente del arruí y del jabalí. La caza menor es de liebre, conejo, perdiz roja, paloma torcaz, paloma bravía, tórtola común, zorzal, zorro y urraca.

Es un espacio de belleza paisajística e interés ecológico, que reúne condiciones para la práctica de deportes de naturaleza.

En esta Sierra se puede contemplar una de las primeras repoblaciones forestales de España, efectuada a finales del siglo pasado por el ingeniero Ricardo Codorníu, lo que motivó que en 1.931, el macizo central, fuera declarado honoríficamente como Sitio Natural de Interés Nacional.

Podemos encontrar alrededor de mil especies vegetales distintas y el 33% de la vegetación de la Región de Murcia está representada en el Parque Regional. La diversidad de ambientes acoge a una fauna rica y variada. Sólo la comunidad de vertebrados está constituida por 8 especies de anfibios, 17 de reptiles, 123 de aves y 38 mamíferos

Es un espacio que reúne condiciones excepcionales para el excursionismo y el senderismo. Su pico más alto es el Morrón de Totana (1583 m). Otros parajes de interés son: El Purgatorio, Las Alquerías, El Cerro de la Cabra y la Cueva de la Moneda.

SALADARES DEL GUADALENTÍN . En el amplio valle que constituye el curso bajo del Guadalentín, se encuentran estos fragmentos de saladares, inmersos en los cultivos, tanto de secano como de regadío. Aunque apenas se observa agua en la superficie durante períodos prolongados, estos “humedales” se caracterizan por la elevada concentración de sales que el agua disuelve, transporta y acumula.

En cuanto al relieve, el territorio forma una amplia llanura, rota únicamente por el cauce del río o por los de ramblas y ramblizos que desembocan en él o que, sin llegar a desembocar, vierten sus aguas al valle.

Las únicas formaciones arbóreas propias de estos saladares son pequeños grupos de tarayes, que jalonan algunos tramos de cauces de ramblas. La vegetación está constituida en su mayor parte por un matorral, en el que abundan las especies halófilas, es decir, que toleran una alta salinidad.

La avifauna es muy rica. La proximidad del Guadalentín y las numerosas balsas de riego permiten la presencia de especies ligadas al agua. El territorio se considera Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Los usos agrarios tradicionales, como el cultivo de secano, han contribuido decisivamente a configurar un interesante paisaje: un mosaico dinámico formado por algunas parcelas cultivadas (sobre todo cereal), otras en distintas etapas de recuperación de la vegetación de saladar y, otras, con saladar maduro. La ganadería extensiva de ovino, la caza y la recogida de caracoles también están entre los usos tradicionales practicados en la zona. Los saladares del Guadalentín forman parte de la Red de Espacios Naturales de la Región de Murcia, con la denominación de “Paisaje Protegido”.

LUGARES DE INTERÉS ARQUEOLÓGICO

La Bastida: Localizada en las estribaciones de la Sierra de la Tercia, en vertiente izquierda del Valle del Guadalentín. La Bastida dista del núcleo urbano de Totana 6 km y se trata de un cabezo de 448m de altura que domina estratégicamente el Valle del Guadalentín. Bordeada casi en su totalidad por la rambla de Lébor y el Barranco Salado. El poblado queda por esta circunstancia casi totalmente rodeado de agua.

Durante la Edad del Bronce se desarrolló en el sureste de la Península Ibérica la Cultura del Argar, siendo La Bastida el primer yacimiento excavado de dicha Cultura Argárica.

Se sabe que habitaron entre 600 y 1.000 personas, entre los años 1675 y 1100 a.C., ocupando una extensión de unos 30.000 m cuadrados y viviendo básicamente de la agricultura y la ganadería, aunque también practicaban la metalurgia y la cerámica (tradición alfarera de Totana tiene, al menos, 3.500 años de antigüedad).

En la actualidad, el Ayuntamiento de Totana está recuperando el yacimiento y poniendo en marcha un centro de interpretación de la cultura argárica, símbolo de identidad del sureste español.

Los Pozos de la Nieve: Se encuentran a 1300 m de altitud. Existen 26 construcciones de forma cilíndrica y algunos de ellos con cúpula, con un diámetro entre 9 y 14 m y una profundidad aproximada de 6 y 12 m. Fueron utilizados durante los siglos XVII y XVIII para almacenar nieve y producir hielo. Antiguamente recogían la nieve de los rasos y la transportaban en seras o capazos de esparto hasta el interior de los pozos, donde se apisonaba para hacerla compacta y conseguir hielo para los calurosos meses de verano, conservación de alimentos, bebidas y también se utilizó con fines terapéuticos.

LA ALFARERÍA EN TOTANA

La actividad artesanal tradicional (desde s.XVII) por excelencia es la alfarería y la cerámica, siendo reflejo de esto el nombre de sus calles (Ollerías, Tinajeras,...) y con la presencia de hornos árabes catalogados por Patrimonio, de Interés Cultural.

Totana, ciudad alfarera, disfruta desde 1997 con un monumento al alfarero del escultor Anastasio Martínez Valcárcel, en el Paseo La Rivera, para reconocer la nobleza y tradición de este oficio en la localidad. Asimismo, el Centro Tecnológico regional de Artesanía tiene su sede en esta ciudad, en el margen izquierdo de la Rambla, próximo al “Arco de San Pedro” o “de las Ollerías” donde en otro tiempo se situaron los oficios alfareros de Totana.

GASTRONOMÍA

De especial interés para el turista es la comida de nuestra zona por ser reflejo del modo de vida, costumbres y tradición totanera. Está íntimamente relacionada con los ciclos estacionales y festivos, basada en alimentos que proporciona esta tierra, los productos de la tierra combinados de una forma sencilla: “calabaza totanera”, berenjenas, alcachofas, calabacines, pimientos verdes de bola, legumbres, arroz, sin olvidar la carne fundamentalmente de conejo y la harina para la elaboración de gachas, “migas con tropezones”. “torta de pimiento molido” o de “chicharrones” para el desayuno, “michirones”, bacalao con tomate, almendras fritas o embutido típico de la comarca: morcilla, longaniza seca, blanco, butifarra y “perdices” (cogollos de lechuga partidos y aliñados) para el “tapeo” del aperitivo del mediodía.

En invierno la “matanza del cerdo”, guiso con pelotas a base de carne de ternera y cerdo o la tradicional olla fresca con judías, garbanzos, pencas y cerdo o una buena sartén de arroz y magra o -con verduras o caracoles.

En la primavera y con ella la Semana Santa donde la gastronomía totanera se surte de toda clase de pescados y verduras, la pipirrana con tomate, bacalao cocinado en todas sus modalidades, y menestras de verduras con arroz con leche, paparajotes o fruta de postre. La cocina de verano es más ligera, se basa sobre todo en platos fríos, ensaladas, frutos de la huerta y lo más socorrido “huevos fritos con sardinas saladas y ñoras”. Y de postre unos “higos pajareros con almendras”, “torrás al horno”, “leche asada”, “arroz con leche”, “paparajotes” o fruta: naranjas, uvas e higos chumbos de retallo.

En Navidad también la tradición se observa en la repostería popular. Son recetas de antigua tradición en su elaboración los mantecados, tortas de Pascua, “liaos” o cordiales.

En cuanto a bebidas, son típicos el famoso revuelto que como su nombre indica es una mezcla de anís con mistela; el anís paloma; el canario (paloma y jarabe de limón) y por supuesto la riquísima “mantellina”, elaborada con anís seco, miel, zumo de limón y agua. Son comercializados los Santiaguitos de Totana (manjar de repostería), Mantellina (artesanal con ingredientes naturales), aceite de oliva, pimentón,...

FIESTAS FIESTAS DEL PATRÓN SANTIAGO APÓSTOL

Estas Fiestas Populares en honor a Santiago, patrón de la ciudad, se celebran anualmente coincidiendo con la festividad del apóstol, aprovechando también las fechas veraniegas y la presencia de multitud de visitantes.

Conmemoramos en la actualidad las Fiestas en memoria del Apóstol Santiago, en torno al 25 de julio. Comienzan con el Certamen de Habaneras, de carácter nacional, único que se celebra en la Región y que se desarrolla durante el fin de semana anterior al día de Santiago. Le sigue una semana en la que las calurosas noches totaneras se amenizan con actuaciones y verbenas populares, sin olvidar interesantes y participativas actividades deportivas, como también otras encaminadas a los más pequeños. A estas celebraciones se les pone fin con la Semana de Teatro.

FIESTAS DE SANTA EULALIA DE MÉRIDA

Las Fiestas en honor de Santa Eulalia de Mérida, patrona de Totana desde 1644, tienen sus inicios en el s. XVII, cuando totaneros, vecinos del valle del Guadalentín y de otros lugares, acudían a la Ermita de la Sierra (hoy declarado el conjunto arquitectónico Bien de Interés Cultural y situado en el Paraje Natural de La Santa en las estribaciones de Sierra Espuña), atraídos por los muchos milagros que concede La Santa y donde encontraban refugio de la fría noche con comida y bebida que les proporcionaban los mayordomos así como la alegría de compartir bailes y corros.

Durante los días 8, 9 y 10 de diciembre y 7 de enero, se celebran estas Fiestas Patronales. El día 8, la imagen de la Patrona es trasladada en romería desde su Santuario hasta la ciudad, por los jubilosos totaneros entonando cantos populares.

SEMANA SANTA

Desde el s.XVI hasta nuestros días, Totana vive la Semana de Pasión con el recogimiento que supone la religión en este lugar desde la Reconquista, a la vez de con la participación y alegría del ciudadano y turista en estas Fiestas tradicionales de enorme arraigo cultural.

Durante la noche de Miércoles Santo, Totana es una ciudad de recogimiento y contemplación mientras por sus calles desfila la llamada Procesión del Silencio.

En las noches del martes, jueves y viernes, las calles de la ciudad se embellecen con el paso de las imágenes procesionales que narran la pasión y muerte de Jesús. Todas y cada una de estas imágenes van acompañadas de nazarenos que visten la túnica negra con capirote “rizao”.

En estas procesiones, tan tradicionales como antiguos son los “Armaos”, las Tabletas y la orquesta de la Dolorosa.

La Semana Santa totanera concluye el Domingo de Resurrección con una emotiva procesión de Jesús Resucitado.



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