Lunes de la 4ª semana de Cuaresma

Paso la palabra. Para meditar cada da
Lunes de la 4ª semana de Cuaresma
Por Jesús Aniorte

1. Preparacin

Seor, aqu estoy delante de ti. Aydame a tomar conciencia viva de que t ests conmigo siempre. Est donde est, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oracin me sea provechoso. Que vea claro qu quieres de m. Dame un corazn nuevo, que me gue por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Seor. Soy todo tuyo. Haz de m lo que t quieras. Amn.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Djate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexin te basta, qudate ah, no prosigas.

2. La palabra de Dios

«Mirad: yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear. Mirad: voy a transformar a Jerusalén en alegría, y a su pueblo en gozo; me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo, y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos.» (Isaías 65, 17-19)

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: "Un profeta no es estimado en su propia patria." Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaúm. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: "Como no veáis signos y prodigios, no creéis." El funcionario insiste: "Señor, baja antes de que se muera mi niño." Jesús le contesta: "Anda, tu hijo está curado." El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: "Hoy a la una lo dejó la fiebre." El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: "Tu hijo está curado." Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea. (Juan 4, 43-54)

1.      Avanza la cuaresma. La liturgia comienza a vislumbrar la Pascua. Isaías hoy anuncia: “Mirad. Yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear.” Hoy, en nuestro caminar durante la cuaresma, necesitamos alzar la cabeza y mirar adónde vamos, adónde nos lleva este camino de conversión, de rompimientos: un cielo nuevo y una tierra nueva, donde sólo habrá gozo y alegría perpetua. Señor, tú caminas hacia la muerte, para llegar a la resurrección. Haznos ver a qué necesitamos morir para resucitar contigo a una vida nueva. Que no tengamos miedo a morir a lo que nos pidas.

2.      Jesús en su caminar hacia la muerte y la resurrección, sigue comunicando vida y alegría. Hoy vuelve a Caná. Un funcionario pagano se le acerca y le pide que vaya a curar a su hijo que se está muriendo. Una vez más Jesús no rechaza al pagano. Y es que él no ha venido para los judíos exclusivamente… En un primer momento da la impresión de que Jesús no acoge su ruego. Porque aquel funcionario no termina de creer en Jesús: quiere que vaya a su casa, quiere presenciar el milagro. Jesús se queja, como en otras ocasiones: "Como no veáis signos y prodigios, no creéis".  Cuando un excluido nos pide ayuda, ¿cómo lo acogemos? ¿En qué se sustenta nuestra fe? ¿Necesitamos ver para creer? ¿No puede quejarse de nosotros también el Señor? Acudimos a él cuando le necesitamos. Pero, mientras las cosas nos van más o menos bien, podemos vivir sin él. ¿Para qué ir a Dios?, ¿para qué estar con él, escuchándole, si tenemos tantas cosas que hacer?, ¿por qué darle gracias? Señor, perdónanos porque, demasiadas veces, te buscamos, no por ti, sino porque necesitamos algo de ti. Concédenos descubrir el gozo de estar contigo por sólo estar contigo: porque te amamos, porque nos hace felices escucharte.

3.      A pesar de su primera respuesta algo displicente, aquel funcionario real insiste, ahora con humildad, en su ruego: "Señor, baja antes de que se muera mi niño." Entonces le dice: "Anda, tu hijo está curado." Y ahora sí, aquel padre angustiado –sin necesidad de ver el milagro-, creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino a casa. Antes de llegar, le salen al encuentro sus criados que le dicen: "Tu hijo está curado."  Como siempre, Señor. El que cree en ti, el que se fía de tu palabra no queda defraudado, experimenta la salvación. Que nosotros creamos, que acojamos tu Palabra. Sólo tu palabra puede darnos nueva vida, Señor. Que tu Palabra nos “cure”, y “recree” esta vida de fe nuestra, enclenque, “enferma”, moribunda casi. Que hoy tu palabra nos levante y ponga en camino con ilusión y esperanza hacia la primavera de la Pascua, hacia la nueva creación de la Resurrección.

3. Dilogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregntate qu te pide el Seor... Hblale como a un amigo. Pdele perdn, dale gracias. Escucha en tu corazn qu te dice el Seor. Pide que te ayude para poder llevar a la prctica los deseos que han surgido en tu corazn.

11/03/2013


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