1 de enero – Santa María Madre de Dios
Por Jesús Aniorte
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
Señor habló a Moisés: -«Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:"El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz.” Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.» (Números 6, 22-27) En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. (Lucas 2, 16-21). 1. Un año más que nos concede el Señor para caminar hacia él. Y lo empezamos con el recuerdo entrañable de Santa María, la Madre de Dios y Madre nuestra. La liturgia nos recuerda lo que venimos celebrando en este tiempo de navidad: “Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer…para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba! (Padre).” (2ª lect.) Para esto se encarnó Jesús en el seno de María: para hacernos hijos de Dios y podamos llamar a Dios Abbá, papá. ¿No es para estallar de contento agradecido ante esta noticia? ¡Somos hijos, no esclavos! Nuestro Padre nos mira con cariño y va a caminar con nosotros durante este año. ¿Qué temer, pues? Tendremos contratiempos, llegará la desgracia, el enemigo luchará contra nosotros…, pero siempre podremos tener la certeza de que el Padre nos ama, que está a nuestro lado y nos comprende. Y en los momentos de más agobio, sentiremos que su mano caliente aprieta la nuestra y nos dice: “¡ánimo, hijo, no temas, yo estoy contigo!” ¿Cómo no comenzar, pues, el año con un corazón agradecido y rebosante de gozo? Gracias, Padre, gracias. No sé decirte otra cosa. Gracias. 2. En el pórtico del año nos encontramos a la Madre, a María. La amada de Dios, la llena-de-gracia, la elegida por él para ser la senda por donde nos ha llegado el Salvador, el Emmanuel. La mujer que un día Jesús nos entregó, en Juan, como Madre. También ella nos va a acompañar durante este año. Ella, la Madre del Buen Pastor, buena Pastora, nos va a defender ante los peligros, y nos va guiar en nuestro caminar hacia el Padre. Noticia gozosa también ésta. ¿Cómo no sentir que se rompe el corazón de gozo, cómo no quedar extasiado al recordar tanto amor de Dios? ¡Señor, me has hecho hijo tuyo y me has regalado la ternura de la Madre! Gracias, Padre bueno, por tanta generosidad. Que responda a tu amor con amor. Que durante el año que empieza me deje invadir por el Espíritu del Hijo, para vivir la vida del Hijo. Y que, como él, manifieste su amor a este mundo tan descreído y, a la vez, tan hambriento de Dios. 3. Hoy nos diremos unos a otros: ¡feliz año! Lo hemos dicho ya muchas veces. Pero nuestras palabras suelen quedar en meros deseos, que, con demasiada frecuencia, nuestros comportamientos han desmentido durante el transcurso del año. El Señor también nos bendice hoy. Y su Palabra no es mero deseo: es Palabra eficaz, que realiza lo que expresa:"El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz.”(1ª lect.) Con estas palabras la Iglesia nos pone en manos de Dios al comenzar el año, y pide la dicha para nosotros. Señor, que tu bendición se cumpla en nosotros durante este año. Protégenos. Haz brillar tu rostro sobre nosotros y no nos lo ocultes nunca, Señor. Fíjate en cada uno de tus hijos y danos -y da al mundo- la paz, tu paz, la que tú has venido a traer. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la Paz, ruega por nosotros, para que nos abramos a la bendición que Dios nos da.
3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
01/01/2013
Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
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