La Santísima Trinidad (B)

Paso la palabra. Para meditar cada día
La Santísima Trinidad (B)
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: -«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28, 16-20)

1. Cada vez que nos reunimos para celebrar nuestra fe, lo hacemos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Este es el Dios que nos convoca y en el que creemos. Porque los cristianos no creemos simplemente en Dios, sino que creemos en un Dios que es Trinidad, familia, comunidad de Amor: un Dios Padre que nos ama, y que nos ha amado tanto que nos ha dado a su Hijo; un Dios Hijo que no sólo ha dado su vida por nosotros, sino que, a la hora de irse de este mundo para volver al Padre, nos ha comunicado su Espíritu, el Espíritu Santo que nos  re-crea,  nos hace criaturas nuevas y nos hace vivir la misma vida de Dios: una vida en el amor y de amor,  amor a Dios y amor a los hombres, hijos de Dios y  hermanos nuestros. Gracias, Señor Jesús, por habernos dado a conocer  que nuestro Dios no es un Dios  solitario y frío, sino un Dios-familia, un Dios con calor de hogar.

2. El Génesis nos dice que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Y si Dios es familia, comunidad de amor, lo nuestro es construir y vivir la familia de los hijos de Dios y vivir el amor filial al Padre y el amor fraternal a los hombres. De modo que podríamos decir que mostramos cómo es el Dios en el que creemos, cuando vivimos el amor, la solidaridad, la fraternidad, la unidad.  Lo de M. Estradé “Dije al almendro:”Háblame de Dios”, y el almendro floreció. Dije al pobre: “Háblame de Dios”, y el pobre me ofreció su capa. Dije al amigo: “Háblame de Dios”, y el amigo me enseñó a amar”. Dije a la madre: “Háblame de Dios”, y la madre me dio un beso en la frente.  Dije al enemigo: “Háblame de Dios”, y el enemigo me tendió la mano”… Y san Agustín decía: “Creer en la Trinidad es vivir la caridad.”  Sólo “contagiados” de la enfermedad del amor, de la fraternidad universal, del respeto y la entrega, de la comprensión y el servicio… mostraremos cómo es nuestro Dios. Señor Jesús, tú, que moriste de esa maravillosa enfermedad, contágianosla  a nosotros.

3. “Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Esta es la misión que encargaste a los tuyos en el último encuentro que tuviste  con ellos: continuar tu tarea de proclamar a todos los pueblos el amor del Dios-Amor que nos revelaste, bautizándolos, consagrándolos, en el nombre de la Trinidad,  y enseñándoles a guardar todo lo que tú, Señor, nos has mandado. Hoy, Señor, escucho la misión que me encargas. Y mi corazón, cobarde, se estremece. ¿Cómo hacerlo siendo tan débil?  Pero escucho tu promesa: "yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” Y, Señor, así, estando tú conmigo ya me atrevo.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

03/06/2012


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