3 de mayo- Santos Felipe y Santiago, Apóstoles

Paso la palabra. Para meditar cada día
3 de mayo- Santos Felipe y Santiago, Apóstoles
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto. Felipe le dice: - Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le replica: - Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré . (Juan 14, 7-14).

1. Hoy celebra la liturgia la fiesta de los Santos Felipe y Santiago, Apóstoles. El evangelio es el mismo que meditamos ya el sábado de la 4ª semana de pascua. Jesús dice a los suyos: “Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre… Felipe le pide: "Muéstranos al Padre y esto nos basta.” Conocer a Dios, ver a Dios, experimentar la presencia amorosa de Dios, ¿no es el deseo que todos sentimos en el corazón? Es lo que pide Felipe: ver al Padre como ve a Jesús. Jesús, de algún modo, se queja a Felipe: “Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre.” Y es que ni Felipe ni los demás Apóstoles habían llegado a comprender aún que Jesús es el rostro amoroso del Padre. En Jesús se ha revelado el Padre. Para conocer cómo es nuestro Dios, no tenemos más que mirar a Jesús. En las obras y las palabras de Jesús vemos cómo nos ama Dios, cómo nos comprende, cómo nos perdona, cómo nos acompaña y nos cuida. Gracias, Señor, porque en tu Hijo Jesús nos has mostrado cuánto nos amas y cuán misericordioso eres con nosotros.

2. Que no haya entendido esto después de estar tanto tiempo con ellos es lo que reprocha Jesús a Felipe: “Hace tanto tiempo que estoy con vosotros ¿y no me conoces, Felipe?” ¿No podía decirnos el Señor eso mismo a nosotros? Porque ¿conocemos de verdad a Jesús?; ¿qué idea nos hemos formado de él? Tal vez cada vez sepamos más cosas sobre Jesús, pero ¿le conocemos en profundidad, no con un conocimiento puramente intelectual, sino con el conocimiento que nace del amor, del trato amoroso con él? ¿Hemos “saboreado” -y “saboreamos” cada vez más- la amistad con Jesús? Para ello, necesitamos estar más con él, escucharle más, mirarle más, amarle más. Dice el santo Padre, Benedicto XVI: «el camino privilegiado para conocer a Dios es el amor, y no existe un auténtico “conocimiento de Cristo” sin enamorarse de él». Señor, quiero contemplarte en el silencio de la oración y la meditación y la escucha de tu Palabra, para enamorarme más de ti y saborear cada vez más tu amor.

3. Termina el evangelio de hoy con una promesa de Jesús, que debe llenarnos de ánimo y de alegría: “ el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores .” Jesús sólo ha comenzado su obra. Sus discípulos la continuarán, porque podrán hacer lo mismo que él y aún más. Así lo hicieron Felipe y Santiago, y los demás Apóstoles, según vemos en Los Hechos de los Apóstoles, que leemos estos días de pascua. Y, como ellos, nosotros, los cristianos, viviendo en comunión con Jesús, podemos hacer, en favor de la gente de hoy, las obras de amor, de entrega y servicio que Jesús hacia con la gente de su tiempo. No lo haremos con nuestras fuerzas, lo hará él por medio de nosotros. Jesús no nos ha dado sólo ejemplo, nos da también su fuerza para que obremos como él: “lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”…. Señor Jesús, ruega al Padre para que nos envíe el Defensor, el Espíritu Santo, que nos comunique tu misma vida; así podremos hacer las obras que tú hacías, cumpliendo tu mandamiento nuevo de amarnos como tú nos has amado.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

03/05/2008


  • Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
  •