Sábado de la 5ª semana de Pascua
Por Jesús Aniorte
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: «No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra». Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió . ( Juan 15,18-21). ¡Cuánto tememos la persecución! Incluso la incomprensión, la crítica y el comentario malicioso nos asustan. Tanto, que, a veces, empujados por el miedo al “qué dirán”, nos acomodamos a los comportamientos de los demás, aun en contra de nuestros principios morales y religiosos. Y la persecución ya nos dijo Jesús que llegaría: “Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros”. Y es que el mundo no tolera a los que no son de los suyos, a los que se salen de sus carriles materialistas, egoístas, insolidarios, hedonistas y comodones. Por eso, Señor, desde que te ocurrió a ti, los cristianos que han seguido tus pasos siempre han sido incomprendidos, dejados de lado, porque resultan incómodos. Y cuando no lo somos, ¿no será que nuestro estilo de vida no discuerda del estilo de vida mundano y no resulta denunciador de nada?
Para san Juan “el mundo” es el conjunto de las fuerzas del mal que se oponen a Jesús y al Reino. Los discípulos de Cristo estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Unidos a Cristo por la fe y el bautismo, hemos nacido a la vida de Dios. Somos ciudadanos del Reino del amor, del servicio, de la solidaridad, de la paz, de la humildad, del perdón, de la misericordia. Y ésos no son los valores y criterios del mundo. Por eso el mundo nos odia y rechaza: “Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.” Y cuando los mundanos nos aplaudan y amen, ¡cuidado! Miremos a Jesús, nuestro “espejo”, y preguntémonos: ¿estamos viviendo según los valores del evangelio, o nos hemos identificado tanto con el estilo de vivir del mundo, que no les resultamos extraños ni molestamos?... Señor, que no ocurra esto nunca. Que, aunque no nos comprendan, te seamos fieles a ti y a los valores de tu evangelio.
Ante la incomprensión y la crítica, recordemos lo que nos dijo el Señor: «No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán.” A él, el más bondadoso y generoso de los hombres, lo odiaron y persiguieron, pero él fue fiel a su misión de proclamar la Buena Nueva del Reino y haciendo las obras del Padre. El no trató nunca de acomodarse a los criterios y gustos del mundo para que todos estuvieran contentos con él y lo acogieran. Y tampoco dejó que el odio o rencor o desprecio entraran en su corazón. Señor Jesús: ayúdanos para que, ante la dificultad, no caigamos en la tentación de acomodarnos a lo que el mundo quiere, sino que sigamos fieles a ti y a tu evangelio. Y que nada nos quite la paz del corazón, sino que en todo bendigamos a Dios y roguemos por los que no nos comprenden y persiguen y calumnian y hacen daño.
3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
26/04/2008
Artículos de "Al hilo de la vida y de mis reflexiones"
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