Murcia

Viernes Santo

Paso la palabra. Para meditar cada da
Viernes Santo
Por Jesús Aniorte

1. Preparacin

Seor, aqu estoy delante de ti. Aydame a tomar conciencia viva de que t ests conmigo siempre. Est donde est, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oracin me sea provechoso. Que vea claro qu quieres de m. Dame un corazn nuevo, que me gue por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Seor. Soy todo tuyo. Haz de m lo que t quieras. Amn.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Djate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexin te basta, qudate ah, no prosigas.

2. La palabra de Dios

En aquel tiempo, Jess sali con sus discpulos al otro lado del torrente Cedrn, donde haba un huerto, y entraron all l y sus discpulos. Judas, el traidor, conoca tambin el sitio. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entr all con faroles, antorchas y armas. Jess, sabiendo todo lo que vena sobre l, se adelant y les dijo: - A quin buscis? Le contestaron: -A Jess el Nazareno. Les dijo Jess: -Yo soy. Si me buscis a m, dejad marchar a stos. Y as se cumpli lo que haba dicho: No he perdido a ninguno de los que me diste. Prendieron a Jess, lo ataron y lo llevaron primero a Ans. Simn Pedro y otro discpulo seguan a Jess. Ese discpulo era conocido del sumo sacerdote y entr con Jess en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedo fuera. Sali el otro discpulo, el conocido del sumo sacerdote, habl a la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro: No eres t tambin de los discpulos de ese hombre? l dijo: -No lo soy. El sumo sacerdote interrog a Jess acerca de sus discpulos y de la doctrina. Jess le contest: -Yo he hablado abiertamente, interroga a los que me han odo. Ellos saben lo que he dicho yo. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba all le dio una bofetada a Jess, diciendo: As contestas al sumo sacerdote? Jess respondi: - Si he faltado al hablar, muestra en qu he faltado; pero si he hablado como se debe, por qu me pegas? Entonces Ans lo envi a Caifs, sumo sacerdote.

Simn Pedro estaba de pie, calentndose, y le dijeron: -No eres t tambin de sus discpulos? l lo neg diciendo: - No lo soy. Uno de los criados del sumo sacerdote le dijo: - No te he visto yo con l en el huerto? Pedro volvi a negar, y en seguida cant un gallo. Entr otra vez Pilatos en el Pretorio, llam a Jess y le dijo: -Eres t el rey de los judos? Jess le contest: -Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de m? Pilatos replic: -Acaso soy yo judo? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a m; qu has hecho? Jess le contest: - Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habra luchado para que no cayera en manos de los judos. Pero mi reino no es de aqu. Pilatos sali, otra vez adonde estaban los judos y les dijo: -Yo no encuentro en l ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. Queris que os suelte al rey de los judos? Volvieron a gritar: -A se no, a Barrabs. (El tal Barrabs era un bandido.) Entonces Pilatos tom a Jess y lo mand azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color prpura; y, acercndose a l, le decan: -Salve, rey de los judos! Y le daban bofetadas.

Pilatos sali otra vez afuera y les dijo: Mirad, os lo saco afuera, para que sepis que no encuentro en l ninguna culpa. Y sali Jess afuera, llevando la corona de espinas y el manto color prpura. Pilatos les dijo: - Aqu lo tenis. Cuando lo vieron los sacerdotes y los guardias gritaron: -Crucifcalo, crucifcalo! Pilatos les dijo: -Llevoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en l. Pilatos trataba de soltarlo, pero los judos gritaban: -Si sueltas a se, no eres amigo del Csar. Todo el que se declara rey est contra el Csar. Pilatos entonces, al or estas palabras, sac afuera a Jess y lo sent en el tribunal, en el sitio que llaman El Enlosado (en hebreo Gbbata). Era el da de la Preparacin de la Pascua, hacia el medioda. Y dijo Pilatos a los judos: - Aqu tenis a vuestro Rey. Ellos gritaron: -Fuera, fuera; crucifcalo! -Pilatos les dijo: - A vuestro rey voy a crucificar? Contestaron los sumos sacerdotes: - No tenemos ms rey que al Csar. Entonces se lo entreg para que lo crucificaran. Tomaron a Jess, y l, cargando con la cruz, sali al sitio llamado de la Calavera (que en hebreo se dice Glgota), donde lo crucificaron; y con l a otros dos, uno a cada lado, y en medio Jess. Junto a la cruz de Jess estaba su madre, la hermana de su madre Mara la de Cleofs, y Mara la Magdalena. Jess, al ver a su madre y cerca al discpulo que tanto quera, dijo a su madre: -Mujer, ah tienes a tu hijo. Luego dijo al discpulo: -Ah tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discpulo la recibi en su casa. Despus de esto, sabiendo Jess que todo haba llegado a su trmino, para que se cumpliera la Escritura dijo: - Tengo sed. Haba all un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caa de hisopo, se la acercaron a la boca. Jess, cuando tom el vinagre, dijo: -Est cumplido. E, inclinando la cabeza, entreg el espritu. (jN 18,1-19, 42 )

1. El viernes santo celebramos la muerte del Seor. Un da para leer despacio la Pasin segn san Juan, y quedarnos, en silencio, contemplando a Jess, azotado, coronado de espinas, burlado por los soldados, y escuchando el aullido ingrato de la gente que pide a Pilatos que suelte a Barrabs y que a Jess lo crucifique, y mirando a Jess con la cruz a cuestas, que cae y se levanta, y a los discpulos siguindole a lo lejos por miedo a que los reconozcan como de los suyos, y, finalmente, contemplarlo crucificado, y ver a las mujeres, con Mara, al pie de la cruz Y decirnos: yo estaba all. Y preguntarnos: de todos los personajes que aparecen quin me representaba?; a quin me parezco?; qu habra hecho yo en aquellas circunstancias?

2. Es fcil pensar que nosotros all, en Jerusaln, o en la calle de la amargura, o en el Glgota, habramos tenido una actitud valiente en favor de Jess. Pero habra sido as? Para responder miremos cmo actuamos ahora. Porque Jess sigue siendo calumniado, despreciado, condenado injustamente, crucificado en los cristos de hoy, que son todos los hombres maltratados de hoy. En ellos, el pecado del mundo sigue triturando a Jess. Recordemos: Lo que hacis con uno de estos mis hermanos conmigo lo hacis. Y yo, viendo el trato injusto que se les da, qu hago?; me pongo a su favor o me hago al lado y me callo y me retiro? En este mundo injusto en el que se sigue crucificando a Cristo en los hermanos, luchamos, trabajamos, nos empeamos en construir el reino del amor, por el que Jess se jug la vida? l es el Camino, nuestras vidas van por ese Camino? Seor, mirndote hoy, viernes santo, te pido que ilumines mi corazn. Enternece, Seor, mi corazn tan endurecido.

3. Mirad el rbol de la cruz, done estuvo clavada la salvacin del mundo!, nos invita la liturgia hoy. S, Seor, quiero mirar ese rbol donde la Vida empieza /con un peso tan dulce en su corteza.. Y asombrado por este misterio de amor y entrega para dar vida a la humanidad entera, pienso en lo seriamente que nos has amado, Seor. El amor no ha sido un juego para ti; no han sido palabras. Ha sido vaciamiento total, hasta la muerte y la muerte en cruz, la ms infamante y dolorosa. Mirando esa cruz y adorndola en silencio- quiero reafirmar mi deseo de tomar en serio el amor, y seguir tus pasos. Sin acobardarme por las consecuencias. Temblar a veces, dudar, pero volver a mirarte, Seor, y comenzar de nuevo a amar, a entregarme y a servir, a perdonar, a ser fiel a la voluntad del Padre hasta dar la vida, si es preciso. Y t, Mara, la que desde la cruz nos entrega Jess hoy como Madre, acompanos. Danos nimo en los momentos de titubeo. Que sigamos siempre su camino. Santa Mara, Madre de Dios y Madre nuestra, Madre Dolorosa, ruega por nosotros ahora y siempre.

3. Dilogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregntate qu te pide el Seor... Hblale como a un amigo. Pdele perdn, dale gracias. Escucha en tu corazn qu te dice el Seor. Pide que te ayude para poder llevar a la prctica los deseos que han surgido en tu corazn.

02/04/2010


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